
Si los procesos avanzan al ritmo esperado, entre 2025 y 2026 todas las jugadoras deberían tener contrato gracias a la nueva ley, que les garantizará condiciones de trabajo y sueldo de forma más profesional. Protagonistas valoran el avance que significa este proyecto sobre todo para las nuevas generaciones, aunque también tienen claro que, debido a los costos que implicará, puede pasar que algunos clubes opten por no desarrollar ramas femeninas a este nivel.