
Es preocupante -aterrador en ocasiones- que la autoridad, encargada de aplicar la ley con responsabilidad y buen criterio, utilice dichos mecanismos a modo de circo romano alimentado de likes en redes sociales.
La aprobación de estas normas constituye no solo un avance para las mujeres y disidencias, sino para toda nuestra sociedad. La perspectiva de género es una herramienta de análisis que persigue un Sistema de Justicia sin discriminación, fortaleciendo su rol y otorgando una legitimidad necesaria para todo Estado de derecho.
Existe lo que los expertos denominan “La Constitución no escrita” (utilizada por los británicos) y la “Lealtad Constitucional” (de origen alemán). Ambas tienen en común lo siguiente: son pactos sociales previos a la reglamentación constitucional misma, direccionados al bien común y la paz social. Ambas condenan la violencia instrumental, venga de donde venga.
Como mujeres y hombres políticos hoy tenemos la oportunidad de discutir los nuevos principios que construyan nuestro Estado de derecho, sobre bases democráticas que superen las falencias del sistema actual y que incluya un marco respetuoso y evolutivo de derechos humanos.
Solo es posible la democracia, en cuanto sistema de convivencia social, bajo el imperio de la Ley y en ningún caso sonetida al imperio discrecional de los hombres.