
Establecida en 1970, pero basada en una norma que data de 1925, se hace necesaria una revisión profunda de su orgánica, lo que al alero de la nueva institucionalidad -Ministerio de las Culturas- será algo prioritario de abordar.
Emilio de la Cerda, además de recalcar la instalación de la nueva cartera del Ministerio de las Culturas en el Bío Bío, se interiorizó de diversos proyectos en Lota, Chivilingo y el Teatro Enrique Molina, entre otros.