79 años

07 de Septiembre 2024 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Isidora Ruiz Álvarez
Egresada de Derecho UdeC
Ayudante del Centro de Estudios Europeos


Setenta y nueve años bastaron en Alemania para que triunfara la ultraderecha en elecciones del parlamento estatal, fenómeno que no sucedía desde tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Decir que es una sorpresa sería de todo menos sensato, pues, para nadie es una sorpresa el incremento de adeptos que ha ido reuniendo este sector en el último tiempo, tanto en América Latina como Europa, fuertemente al este de ella.

El sector, representado por el partido Alternativa para Alemania (AfD), obtuvo una histórica victoria en el estado de Turingia, superando no solamente a otros partidos de derecha, sino también al oficialismo del país conformado por la coalición de los partidos socialdemócratas (SPD), verdes y liberales (FDP). Pero no fue el único lugar, pues en Sajonia, donde a pesar de no ser mayoría, alcanzó un porcentaje considerable equivalente a un poco más del 30% de los votos.


Las amenazas del partido tienen a más de un objetivo identificado, el sector económico ya se ha pronunciado al respecto, por el temor de que las inversiones se alejen. Además, los representantes de la AfD se han posicionado abiertamente en contra de las personas migrantes, tema de suma importancia con la actual situación a nivel global. Y con las ultra derechas, como siempre, peligran disidencias sexuales, mujeres y grupos vulnerables. Pareciera que aquellas radicalizadas posturas ponen más esfuerzos en desequilibrar la igualdad de estos grupos, afectando al mismo tiempo el desarrollo de la sociedad.

Llama la atención la forma en que se están convenciendo a los votantes, y cabe preguntarse dónde y quiénes están fallando ¿Es esto una expresión del descontento hacia los gobiernos actuales o tenemos una sociedad que está moviéndose hacia el nacionalismo?


Y surgen muchas interrogantes ¿Se moderará el sector para poder actuar y así lograr el apoyo de una derecha moderada? ¿O será que la derecha moderada se radicalizará para contar con los apoyos de los adeptos de la AfD?

En cualquiera de las hipótesis, si hay algo que no podemos ignorar, es que los representantes se posicionan en el poder por el apoyo de su sector político, pero ejercen conforme a los intereses de un estado, que claramente, no es homogéneo, es diverso. El triunfo electoral no debe ser un pase libre para la imposición de los intereses de un partido, sino un desafío, una oportunidad de representación, una difícil tarea donde sólo triunfa quien represente los intereses del pueblo y abogue por el bienestar de él.