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Los consejos de cuenca piloto: una oportunidad

A lo anterior se suma la promulgación de la Ley Marco de Cambio Climático, la cual fija un conjunto de acciones concretas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras, bajo los principios de transversalidad, progresividad y costo-efectividad.

Por: Equipo Digital 29 de Agosto 2023
Fotografía: Cedida

CLAUDIO MORALES DURÁN

Director Regional de Aguas Biobío MOP

Hoy más que nunca, el actual cambio climático nos convierte en organismos hiperdependientes del estado de salud de nuestras cuencas hidrográficas.

Es en torno a estos territorios, alimentados por ríos, arroyos y acuíferos, que se desarrollan y conviven actividades propias de la naturaleza y las humanas (agrícolas, energéticas, sanitarias, industriales, espirituales, turísticas y de servicios).

En nuestro país, no son pocas las cuencas que han estado afectadas por importantes problemas de escasez hídrica desde hace más de una década, los cuales han aumentado la conflictividad en torno a los usos y demanda del agua.

En esta línea, la condición irreversible de cambio climático, expresada en el aumento de temperaturas extremas, sequías prolongadas y concentración de precipitaciones en breves periodos, y una serie de otros fenómenos colaterales tales como incremento de las inundaciones, incendios forestales y encarecimiento de los alimentos, exige medidas y procesos inéditos en varios planos y direcciones, teniendo a la cuenca hidrográfica como unidad estratégica indivisible desde la cual pensar nuestro futuro en común.

Desde la ley, existen instrumentos disponibles en el reformado Código de Aguas del 2022, donde destaca la creación del Fondo de Investigación, Innovación y Educación en Recursos Hídricos y, en particular, al mandato de diseñar Planes Estratégicos de Recursos Hídricos en cada una de las 101 cuencas a nivel país, tributando así al indicador N°6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU suscritos por Chile en 2015, como parte de una política de Estado.

A lo anterior se suma la promulgación de la Ley Marco de Cambio Climático, la cual fija un conjunto de acciones concretas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras, bajo los principios de transversalidad, progresividad y costo-efectividad.

Sin embargo, todos estos aportes no resuelven la que quizás sea nuestra mayor debilidad civilizatoria: la baja articulación e insuficiente diálogo entre quienes habitan y dependen de la cuenca.

En este contexto, el Presidente Gabriel Boric ha mandatado a un conjunto de carteras ministeriales la puesta en marcha de Consejos de Cuenca Piloto; grupo intersectorial que constituye una verdadera oportunidad histórica para participar, dialogar y proponer una gestión integrada de las cuencas bajo el desafío de construir un futuro sostenible y beneficioso para quienes dependemos de ellas.

Además, estos contribuirán con ideas y visiones sobre las necesidades de cada cuenca, aportando a los mencionados planes estratégicos, en tanto instrumentos mandatados por ley a la Dirección General de Aguas (Art. 293 Bis, Código de Aguas).

Este año se inició formalmente la conformación de los pilotos en las 16 regiones del país, una por región, cuyo paso previo ha consistido en concertar y activar un Grupo Promotor por territorio, liderado por cada Gobierno Regional con apoyo del Comité Interministerial de Transición Hídrica Justa.

Frente a este desafío, es una buena noticia saber que ya se encuentran funcionando las actividades promotoras iniciales en cuencas tales como la del río Maipo o bien, en etapas más avanzadas, como la del río Aysén, lugares donde hemos visto la participación de organizaciones de la sociedad civil, autoridades comunales, juntas de vigilancia, comunidades de agua, universidades, empresas privadas, entre otras expresiones, así como también de las secretarías regionales ministeriales de Medioambiente, Agricultura, Ciencias, Energía, Minería y Obras Públicas.

Es en este escenario que participar y contribuir al diálogo sobre la hoja de ruta de la Seguridad Hídrica a nivel territorial, a una escala de cuenca hidrográfica, será un imperativo no sólo en lo sectorial, en cuanto a la búsqueda de ahorros y mecanismos eficientes para contener las crisis venideras, sino sobre todo en la construcción de un futuro duradero; para que dichos diálogos, claves en la adaptación al cambio climático, contribuyan a la protección de la salud humana y la seguridad ecosistémica, así como también a la seguridad alimentaria y al desarrollo de las economías, hacia el sostenimiento de la vida en la Tierra en esta nueva era.

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