
Es preciso y urgente comenzar a pensar que las necesarias políticas sociales en un mundo de incertidumbre deben ir pasando de la coyuntura a políticas de Estado, así como la fijación por ejemplo del salario mínimo y otras políticas distributivas, para comenzar a dejar de ver candidaturas que surjan desde el debate en torno a las necesidades y urgencias de las personas y comenzar a hablar del Chile de las próximas generaciones. Vamos al encuentro de los demócratas!
La asimilación de la transición de una era lineal a una compleja, que marca un notorio y evidente cambio epocal que viene a sustituir algunos paradigmas va requiriendo de una democracia, entendida como el espacio de deliberación publica en el marco de un sistema de convivencia colectiva, que vaya adquiriendo la capacidad de superar la simplificación en la definición de Inerarity, o su carácter paliativo e insuficiente al que subyace la evasión de la incomodidad y la complejidad en la definición de Byung Chull Han para ir adquiriendo una mayor capacidad de respuesta.
El debate público de estos días denota evasión y elución en el abordaje de la incertidumbre; una reactivación económica que desde la pausa impuesta por la pandemia, pueda contribuir a repensar el crecimiento hacia uno de valor compartido y de doble y triple impacto; los retos planetarios, la emergencia climática, la justicia intergeneracional; la adaptación a las tecnologías emergentes; la transición que marca el paso del capital a nuevas formas de valor con base en conocimiento, la ciencia, la innovación, la creatividad y la inventiva desde startups y otras formas de valor que pueden permitir la sostenibilidad frente a bienes finitos enfrentados al crecimiento demográfico; la inmigración masiva; los objetivos del desarrollo sostenible; las nuevas gobernanzas de ecosistemas colaborativos para el logro de objetivos de desarrollo, y un larguísimo etc. De ausentes.
Si sumamos al coctel descrito una coyuntura marcada por el conjunto de dilemas constitucionales, desde el rol del Estado pasando por definiciones de política social, régimen político, revisión de algunas instituciones y hasta una constitución económica; la descentralización; el debate previsional que parece más bien abordado desde monsergas, slogans y etiquetas que no dan cuenta alguna de la complejidad del tema y el impacto de la susceptibilidad de remplazo de la mano de obra que podría resentir la capacidad futura de ahorro; o la corrección de algunas concentraciones de poder que han devenido en abuso y arbitrariedad; un Estado Moderno capaz de ofrecer mayor eficiencia redistributiva desde la provisión de algunos bienes públicos; la necesaria revalorización de la democracia, la paz social y el fortalecimiento de nuestras instituciones como base del progreso, la paz y la prosperidad, entre tantos otros temas sin abordar.
Nos lleva deplorable e inexorablemente a la constatación de un rumbo estratégico equivocado, que puede hipotecar el futuro y resentir las posibilidades de progreso para alcanzar el desarrollo desde una deliberación publica que ha ido progresivamente deviniendo en un concurso de popularidad con base en el que hace la mejor oferta y en que la emergencia sanitaria, social y económica es puesta al servicio del aprovechamiento político y electoral que incluso permite el emergimiento de candidaturas presidenciales desde el tironeo de quien ofrece más.
Es preciso y urgente comenzar a pensar que las necesarias políticas sociales en un mundo de incertidumbre deben ir pasando de la coyuntura a políticas de Estado, así como la fijación por ejemplo del salario mínimo y otras políticas distributivas, para comenzar a dejar de ver candidaturas que surjan desde el debate en torno a las necesidades y urgencias de las personas y comenzar a hablar del Chile de las próximas generaciones. Vamos al encuentro de los demócratas!