
Desde el sector reconocen que la tradición de no consumir carnes rojas ha ido perdiendo fuerza, especialmente entre las nuevas generaciones. Sin embargo, la demanda es suficiente para lograr buenas ventas.
Por Christian Kairies Gatica
Semana Santa es una de las fechas más relevantes para la pesca artesanal en Chile. Durante esta festividad, y por tradición cultural, el consumo de carnes rojas disminuye y la demanda se inclina hacia el pescado y mariscos. Por esto, el consignado sector artesanal prepara sus lineamientos. En algunos casos, los pescadores duplican sus ventas.
“Muchos de los pescadores y pescadoras artesanales en el país se organizan para esta fecha con un óptimo estudio de seguimiento y manejo, de tal manera de poder cosechar los días previos a Semana Santa para tener productos frescos de distinto tipo”, explicó Cristian Arancibia, presidente de la Federación de Pescadores Artesanales del Biobío (Ferepa Biobío).
En la misma línea, respecto a las especies más demandadas en la fecha, el presidente de Ferepa Biobío dijo que “tenemos una disponibilidad de recursos bentónicos; almejas, cholga, chorito, navajuela, que son los elementos fundamentales disponibles como productos para la ciudadanía, que son los de mayor abundancia y mayor administración pesquera hoy día en la región (…) En el mundo del pescado también, con merluza y jurel, que hoy día ha estado en abundancia”.
En tanto, el dirigente del Puerto San Vicente de Talcahuano, César Jorquera, explicó que esta festividad no solo beneficia la actividad de los pescadores artesanales directos, “sino que también las actividades conexas (…) Mucha gente compra una caja de pescado, por ejemplo, y la revende (…) Hay más transportes de recursos. Entonces, todo el mundo generalmente gana, es una cadena que se ve notoriamente positiva y mejorada en estos días. Hay más descargadores, hay más actividades, etc”.
Jorquera agregó que, además, la dotación de puestos laborales se incrementa, puesto que se necesitan más personas para trabajos de limpieza, fileteado de pescados, trato con clientes, etc.
Respecto a lo anterior, el presidente de Ferepa Biobío explicó que, en algunos casos, “Semana Santa genera un impacto cercano a doblar el 100% de incremento (…) Esto sigue siendo para la pesca artesanal una fecha muy importante para poder generar y sostener los meses difíciles que vienen en el invierno”.
Por su parte, Jorquera dijo que desde el sector se preparan “dándole espacio a un mayor porcentaje de gente que llega a las caletas. Nuestra escaleta (San Vicente), por ejemplo, no está preparada muchas veces para la llegada masiva de gente. Entonces, es un cierto inconveniente, pero ya estamos acostumbrados, como siempre digo, tenemos que compatibilizar entre unos y otros”.
Ahora, pese a que la demanda de pescados y mariscos siempre ha incrementado durante la festividad, es evidenciable que cada vez menos personas se suman a la tradición de no consumir carnes rojas.
“La demanda ha ido bajando. Las nuevas generaciones como que tienden a no cumplir con esta tradición. En la calle en ese fin de semana te encuentras con jóvenes comiendo carne, sin ningún problema (…) La cosa ya ha cambiado. Ha bajado bastante”, afirmó Jorquera.
En tanto, Leonel Contreras, trabajador del sector pesquero industrial, dijo que “creo que la gente ahora tiene más alternativas, porque tú ves los días de Semana Santa el pescado, su precio empieza a subir de golpe (…) Suben los precios y es difícil de alcanzar para el bolsillo promedio”.
No obstante, Arancibia distinguió que “si bien es cierto que ha ido disminuyendo el clamor o el fervor religioso por la festividad, tenemos intrínsecamente asociada Semana Santa con el consumo de pescado y marisco, lo que ha generado que la demanda de este tipo de recursos, a pesar de las dificultades que tiene, digamos, la fe hoy día en nuestra población, no ha disminuido el consumo de pescado y marisco, así que nosotros también desde la pesca artesanal seguimos viendo esto como una tradición cultural que esperamos se prolongue con el tiempo”.
Asimismo, Ana Hernández, presidenta de la Unión Comunal de Adultos Mayores de Concepción, afirmó que “de tradición la verdad es que no queda nada, hace mucho rato. Yo creo que los adultos mayores, muy adultos, como que respetan algo esto, pero no hay nada de lo que realmente fue”.
Por último, Hernández puntualizó que las nuevas generaciones no siguen con la misma fuerza las costumbres. “No parecen tener el mismo vínculo con estas tradiciones, especialmente aquellas criadas en familias menos vinculadas a creencias religiosas más estrictas”.