
Cifra evidenciaría, además, el nivel de automatización y robotización del sector junto con toda la cadena productiva.
De acuerdo con Asexma Bío Bío y empresarios del rubro, el 18-0 y la pandemia explicarían la caía de 15% en la producción manufacturera regional en agosto, informado por el Instituto Nacional de Estadística.
Es así como Alfredo Meneses, gerente general de Asexma Bío Bío (Asociación de empresarios exportadores de manufacturas de Bío Bío), explica que “analizando las cifras sobre el Índice de Producción Manufacturera, tenemos que efectivamente la caída interanual del 15% (agosto) muestra un deterioro en 9 de las 11 divisiones que conforman el indicador. Ello va en línea con la caída interanual de un 14,7% de julio, donde 8 de las 11 divisiones mostraron deterioro. Hacia atrás vemos caídas permanentes en términos mensuales, donde resalta enero de 2020, que mostró una caída de 13,2%, lo cual es producto, ciertamente, de las dificultades generadas por el estallido social a lo que hoy se suma la pandemia”.
Por otro lado, sigue Meneses, “y como dato asociado pero que refrenda los resultados anteriores, tenemos que en las exportaciones, que mostraron un crecimiento a junio del 2020 de un 8,2%, sufren una violenta caída a julio con un -20,3%, lo cual estaría en concordancia con los guarismos mostrados por el Ipman (nuevo Indicador de Producción de la Industria Manufacturera Regional, Ipman base promedio año 2014=100)”.
Marco Orellana, dueño de Maestranza Orecal y presidente de la Asociación Gremial de Empresas Metalmecánicas, Agemet, plantea que “esto pone en evidencia el nivel de automatización y robotización de la industria manufacturera, donde se puede apreciar que las dificultades que existen para la movilidad de los trabajadores, genera esta violenta caída en la producción”.
Del mismo modo, dice que “si vemos cuales son las industrias con mayor incidencia en este indicador, nos encontramos que son aquellas altamente demandantes de mano de obra, las que producto de la pandemia, han visto mermada su productividad, en atención a una fuerte disminución del factor de operación de las plantas industriales, la alta disminución de la concurrencia de las personas a trabajar, los retrasos o disminución de horas trabajadas por jornada, la complejidad en los traslados y sumado a esto, la difícil adaptación a las nuevas rutinas de trabajo, con la incorporación de las medidas y resguardos sanitarios”.
Otro aspecto relevante para Orellana es que “esto no sólo ocurre en la industria manufacturera, sino que, además, existe una industria abastecedora de materias primas y servicios que también contribuye a esta baja de productividad. No olvidemos que cuando Santiago estaba en cuarentena, en la Región, se sintió un aumento significativo de demoras en la recepción de materiales e insumos”.
Sebastián Adlerstein, joven empresario y gerente general de Coinfa Limitada, quien, además, posee estudios en el extranjero (International Business management, Universidad St. Coud State University, Minnesota; European Economics, Alnwick Castle, Inglaterra y Corporate Strategy, Akita International University, Japon, entre otros, coincide con lo expuesto por sus predecesores al decir que “los orígenes de la caída de la producción en la matriz manufacturera de la Región son los impactos directos e indırectos de la pandemia que se reflejan a través de medidas sanitarias, menor acceso a mercados, cambios en la demanda de consumidores intermedios y finales, problemas logísticos relacionados con transporte, puertos y restricciones fronterizas, interrupción de ciclos relacionados con procesos, cierre temporal de actividades y el aumento de costos operacionales y endeudamiento de las empresas”.
Lo anterior, “más otros factores específicos de cada industria han resultado en la interrupción de las cadenas de valor lo que, también, se ha visto reflejado en la disminución de las exportaciones del Bío Bío en cinco de los siete bloques económicos de destino”.
Respecto de qué ayudas serían valoradas en el sector de manufacturas, el dueño de Orecal comenta que “se requiere de un fuerte apoyo, tanto a un proceso que permita preparar a los trabajadores para enfrentar escenarios tecnológicos vanguardistas, así como el apoyo para la incorporación de automatización y robotización a la industria. Esto, tanto para la gran industria como para las Pymes”.
Para el gerente general de Coinfa Limitada, los requerimientos “son en su gran mayoría enfoques mesurados para resguardar empleos y mitigar exposición financiera y operacional. En el contexto externo, las empresas necesitan apoyos directos de liquidez, políticas de protección de la industria regional, dónde se estimule al usuario final a adquirir productos nacionales y, de igual forma, se apliquen incentivos para el consumo a través de encadenamientos productivos y valor compartido, también, apoyo en inversiones relacionadas con tecnología e infraestructura para el trabajo a distancia, capacidades de colaboración virtual”.
En cuanto a las proyecciones, el gerente general de Asexma señala que “resulta muy complejo hoy asumir escenarios futuros, pero deberíamos esperar alguna mejora, dado por ejemplo que se nos avecina la época de cosecha de la agroindustria, lo cual debiera impactar positivamente en el Ipman de los próximos meses”.
Adlerstein postula que “Si bien de a poco se están reactivando sectores productivos y algunos actores del sector de servicio replanteando modelos de negocio, la estabilización va a ser a un ritmo lento para luego pensar en un repunte de la industria con una demanda bastante golpeada”.