
Prevén reactivación e inyección de liquidez en el corto plazo y pensiones más bajas, menor crecimiento, mayor riesgo para sectores vulnerables y una merma del empleo más adelante.
Tras la propuesta de un grupo de parlamentarios para realizar un segundo retiro del 10% desde la AFP, consultamos con académicos qué efectos está teniendo el actual proceso y qué impactos traería otro similar.
Claudio Parés, doctor en Economía y director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción señaló que “hay que diferenciar los efectos. El efecto inmediato es que inyecta recursos frescos a la economía a través de los ingresos de las familias. Esto aumenta la demanda por bienes y servicios lo que, a su vez, mantiene activa la economía porque esa demanda genera nuevos ingresos para otras familias y se produce lo que conocemos como ‘efecto multiplicador’”.
Andrés Ulloa, académico e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, coincide con Parés en cuanto a que “al igual que ocurre con el primer retiro, habría efectos positivos en la actividad económica en el corto plazo. Probablemente un impacto menor que antes, ya que una parte de la población retiró el 100% de los saldos que existían y también porque otra parte probablemente lo dejará en ahorro”.
Andrés Acuña, académico del Departamento de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío Bío (UBB), observa respecto del actual proceso de retiro del 10% “la considerable inyección de liquidez a la banca privada y estatal, cuyo costo marginal es nulo. Lo importante es que esta mayor disponibilidad de recursos en el sector financiero se traduzca en una reducción de los costos que cargan a sus clientes, como menores gastos de administración, tasas de interés en créditos de consumo”.
Del mismo modo, hace ver “la mayor recaudación tributaria a través del IVA una vez que los hogares gasten los recursos en bienes y servicios”.
Ulloa considera además que “los impactos sobre el dólar y sobre la bolsa local deberían ser menores ya que las AFP pueden mejorar o aminorar los impactos, como ya ha ocurrido. Sin embargo, en el largo plazo existen impactos importantes que los trabajadores normalmente no consideran porque les cuesta ver efectos en 30 o 40 años, para eso debe estar el Gobierno y el sector político que advierta las consecuencias negativas de reducir el ahorro. Con menos ahorro simplemente hay menos crecimiento, menos salarios y menos empleo para las próximas generaciones”.
El académico de la UdeC explica que “esto no es gratis. Igual que cuando el Gobierno inicia procesos similares a través del gasto fiscal, esos recursos salen de alguna parte. Cuando gasta el fisco, va a cuenta de un aumento del déficit fiscal y tiene que pagarse en el futuro. En el caso del 10% de las AFP, es cada cotizante el que deberá soportar ese costo en pensiones más bajas. Entonces, además de tener que el costo financiero de la operación del 10% de la AFP es más alto que el costo de un aumento de gasto fiscal, hace que cada individuo asuma el costo”.
El académico de la UdeC resalta otro punto. “Esto añade un segundo problema: la distribución. Si es cada uno es el que asume el costo de la crisis con sus propios fondos, los más vulnerables siguen siendo más vulnerables y no incorporas nada de solidaridad en el sistema (cuestión necesaria en una política que intenta enfrentar una crisis como la actual)”.
Respecto del segundo retiro, el director del Dpto. de Economía de la Facea de la UdeC indica que “aquellos que retiraron más del 10% tendrán muy poco dinero que retirar y sacrificarán definitivamente sus pensiones. Todo eso obligaría a reformar profundamente el sistema previsional con un tremendo gasto por parte del Estado y, de paso, perder lo poco y nada que va quedando de credibilidad en las instituciones políticas como están. Me parece que es preferible ofrecer bonos universales a costo fiscal directamente y por un monto total similar, esperando que podamos discutir el tema pensiones con más calma en el futuro”.
Por su parte, el académico de la Ucsc, dice que “hay efectos que se conocían como es el impacto en el comercio en el corto plazo. Hay una gran cantidad de recursos que se está inyectando a la Economía, hay un cambio en la composición del ahorro hacia ahorro que permita mayor liquidez. Hay impactos menores sobre el dólar y en el valor de las acciones. Los impactos en el mediano y largo plazo aún no los vemos pero claramente una reducción de ahorro generará una caída en la inversión y mayores necesidades de financiamiento público en los próximos años. Nada de esto es bueno para la recuperación económica del mediano plazo, aunque es un alivio importante en el corto plazo.
En tanto Acuña advierte que “podría constituir un debilitamiento del sistema de pensiones que rige en nuestro país, ya que si se aprueba este segundo retiro nada impediría discutir un tercer o cuarto retiro, dada la inconsistencia dinámica de una autoridad poco creíble y con una reputación mermada. Este debilitamiento afectaría en el largo plazo principalmente a los trabajadores con una menor cantidad de recursos en sus cuentas individuales, especialmente en la población inmigrante que ha retirado la totalidad de sus aportes y rentabilidad lograda hasta la fecha”.