
Elenco de Luvera ganó un solo partido de los once que jugó en el torneo. En el CAP, tuvo la pelota más que La Serena e intentó construir siempre, pero otra vez con escaso éxito.
Fue el dueño de la pelota, hilvanó siempre para intentar llegar al arco de López… Pero algo pasa. A Huachipato le está costando más de la cuenta y, ayer, generó muy pocas acciones reales de riesgo en la portería rival. La Serena, con un estilo más directo y de pelotazo largo a sus delanteros, complicó un poquito más a Castellón en un partido que no merecía más que el cero.
Sepúlveda y Poblete fueron los dueños del juego, pero Huachipato choca contra sí mismo. Porque abrió bien la pelota, encontró siempre a Mazzanti, Martínez y Gutiérrez bien perfilados por la banda y hasta enviaron buenos centros. El problema es que nadie llegó bien a rematarlos. Un drama maquillado por un par de partidos donde el acero marcó goles (Ñublense y Audax), pero que lo ha aquejado durante todo el torneo.
A La Serena, no le complicó no tener la pelota. Su apuesta era pelotazo largo de Leyton o Martínez para que Suazo arranque con espacio y haga lo suyo. Pero los habilitadores papayeros no anduvieron finos y la zaga de la usina anticipó siempre bien, con Ignacio Tapia como puntal . Una tuvo “Chupete” y la sacó Cuevas desde la línea.
El primer tiempo fue de pocas llegadas para ambos lados, con una buena tapada de Gabriel Castellón ante potente remate alto de Monardes, lo único destacable de esa fracción. Huachipato apenas un cabezazo levemente desviado de Tapia y centros que parecían peligrosos, pero terminaban paseando por el área rival.
Bien Castellón con los pies en una cancha que se hizo difícil con la intensa lluvia y en la parte final le jugó un par de malas pasadas al “Cimbi” Cuevas. Nada que terminara mal. El acero puso las ganas, empujó y forzó tiros de esquina, pero no tuvo claridad para quedar de cara a López.
Sumando de a uno, Huachipato al menos se arranca lentamente de Curicó y descansa en la mala campaña de Wanderers, pero un partido ganado de once es para preocuparse en serio. Sobre todo, después de años peleando siempre para entrar a torneos internacionales.