
Con 13 años, el alumno del Colegio Salesianos de Concepción, se empina como gran figura del campeonato escolar, donde lidera a su equipo como capitán. Formado en Huachipato y ahora perteneciente a las filas de la U. de Concepción, el pequeño jugador tiene un sólo objetivo en mente: ser futbolista profesional.
Dice que el fútbol se lo inculcó su padre y ya a los cinco años andaba persiguiendo una pelota en el patio de su casa en Lota. No pasó mucho para que lo inscribieran en Huachipato, por lo que recorrer casi dos horas en micro a Talcahuano, de ida y vuelta, pasó a ser pan de cada día. Pero a él no le importaba, a esa altura el deporte pasó a ser pasión.
“Mi papá siempre me apoyaba llevándome a todas partes, me encanta entrenar y cada vez que juego siento una libertad única, además, que en el fútbol vivo un gran compañerismo”, asegura Lucas Muñoz Espinoza. Alumno del Colegio Salesianos de Concepción, ‘Lucrack’ como también le dicen quienes lo han visto en una cancha, es en una de las buenas figuras del torneo Adicpa.
Volante creativo, pasó por el arco y la defensa, pero es al medio donde puede mostrar sus tremendas condiciones, esas donde el pase filtrado es especialidad de la casa.
Hace cinco años se vino con su familia a tierras penquistas y aprovechó de cambiar su camiseta por la de la U. de Concepción, donde dice estar feliz. “En Huachipato aprendí mucho, me entregó toda la base, estuve de los cinco a los 10 años y hay mucho cariño. Ahora, en la UdeC, sigo aprendiendo, jugando mucho para crecer”, asevera.
En Concepción entró a estudiar al Colegio Salesianos, donde se ganó de inmediato un lugar en la selección gracias a una técnica que nada tiene que ver con su metro y 57 centímetros. Por algo dicen que el mejor perfume viene en ‘frasco chico’.
“Estaba recién llegado al colegio, no conocía a nadie. Hasta que jugué un partido por mi alianza, ahí me vio un compañero que me dijo que me probara, y quedé. Han sido años muy buenos, jugamos tres años el torneo PF y en la última edición llegamos a la final donde perdimos por penales”, relata.
Desde hace tres años que juega el torneo Adicpa, donde se siente a sus anchas y asegura que con cada temporada que pasa, el equipo avanza más en el objetivo de alcanzar el campeonato.
“En Adicpa hay muy buenos partidos, el 2018 quedamos segundos y seguimos avanzando. En el grupo se vive mucha amistad, somos un equipo de fuerza y garra. En lo personal me entusiasma jugar torneo porque junta hartos colegios, se dan buenas experiencias, además, que uno está en constante competencia”, señala Lucas.
Su alto rendimiento le valió convertirse en capitán del equipo el año pasado, un puesto que él agradece y donde trata de entregar su mejor versión. “Es lindo ser el líder de compañeros que yo siento que son como una familia. Por eso, que ahora se echa tanto de menos poder juntarnos, compartir, jugar y viajar. Lo mismo con el equipo de la UdeC, donde este año íbamos a debutar en el torneo Anfp, pero nos quedamos con las ganas por culpa del coronavirus”, destaca.
Lo que nada puede detener son sus sueños, que viajan tan lejos como sus tiros libres. “Ser profesional es mi gran meta, destacar en Chile y jugar en el extranjero”, asegura. Y no se trata de inocencia, ya que está consciente del duro camino que tiene por delante. “Hay que ser constante, fuerte de mente porque son muchos los que buscan el profesionalismo, pero muy pocos los que llegan. Pero tengo todo el apoyo de mis padres y sólo queda esforzarme hasta el final”, cierra.