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Sociedad Juan Martínez de Rozas: la mutualista que supo ponerse de pie tras la tragedia

Este histórico espacio -surgido hace más de un siglo- es un símbolo de los edificios antiguos que cayeron con el terremoto en Concepción. A 15 años de lo ocurrido, sigue abrazando a la bohemia penquista.

Por: Diario Concepción 27 de Febrero 2025
Fotografía: Carolina Echagüe M.

Por Juan Carlos Godoy

A 15 años del terremoto del 27 de febrero del 2010 es claro que Concepción ya no tiene la misma cara, y es que esa noche de verano significó la caída de estructuras históricas, algunas modernas, y el lamentable fallecimiento de 138 personas en el Biobío y un total de 521 a lo largo del país.

En la capital penquista cayeron edificios insignes como el edificio Alto Río y la mítica casa de la Sociedad Mutualista Juan Martínez de Rozas (JMR), ubicada en calle Freire, entre Ongolmo y Orompello.

Historia de un ícono penquista

Actualmente este histórico punto de encuentro se encuentra de pie, y es uno de los pocos locales de la clásica bohemia penquista que fue reconstruido tras el terremoto y que mantiene su vigencia e identidad.

Respecto a su casona original, que se derrumbó con el gran sismo, Luis Darmendrail, arquitecto de la Universidad de Concepción, explicó que la histórica casa databa de la década de 1910, considerada -hasta la fecha del sismo- como una de las obras más antiguas de la ciudad.

‘’Destacó por su imponente escala, originalmente una casa de altos y también por su lenguaje, influenciado por la arquitectura neoclásica en boga entre finales del siglo XIX y principios del XX, era característico y se vio en sus ventanas, vanos, decoraciones y cornisas’’, añadió el arquitecto.

Mientras que Natalia Baeza, Doctora en Historia, detalló que las sociedades mutualistas surgieron en Chile durante la segunda mitad del siglo XIX, estas se conformaron como una respuesta a las condiciones de trabajo desfavorables, carencia de protección social y ausencia de leyes laborales para los nuevos núcleos de trabajadores urbanos y semiurbanos.

‘’La Sociedad Mutualista fue fundada el 8 de julio de 1900 en Concepción, bajo el nombre de ‘Sociedad de Zapateros Juan Martínez de Rozas’. Su creación estuvo marcada por las demandas sociales de la época, ya que la situación económica de la ciudad y el cambio de siglo fueron factores determinantes para comprender el descontento social’’, indicó Baeza.

Igualmente, Osvaldo Vega, principal concesionario de la Sociedad JMR, destaca el origen solidario que motivó la creación de esta institución.

‘’La labor de las sociedades mutualistas es ayudar a sus vecinos, al prójimo, a la comunidad, de hecho aquí se organizan muchas cosas sin beneficio de lucro, como hacer la Paz con los niños, se hace una cena para la Navidad de los adultos mayores, personas de calle, se tienen muchas actividades en la parte social y como ayuda a las personas necesitadas’’, detalló Vega.

Asimismo, asegura que el panorama previo al derrumbe era positivo, que se mantenía un espacio cordial con los socios de mutualistas y con la clientela en general.

‘’El panorama obviamente siempre ha sido bueno, por el hecho de ser una sociedad mutualista, lo que se rescata son los valores de cada socio, que uno sabe lo que es el mutualismo, (…) pero en general a otras personas que vienen, público en general, vienen a comer, vienen a tomar tranquilamente, a conversar y a reírse’’, añadió el concesionario.

Proceso de reconstrucción

Respecto a las razones de su derrumbe, Darmendrail asegura que la antigüedad de esta casona fue el principal motivo, consideran que ya habría sobrellevado los terremotos de 1939 y el de 1960.

Osvaldo Vega, califica el derrumbe de la estructura original como una tragedia, ya que dos años antes del sismo habían remodelado totalmente el segundo piso.

‘’Después con ese terremoto gigantesco, lo perdimos todo, hubo mucha pena, mucha tristeza, mucho llanto en ese momento, me acuerdo de ese día del terremoto, cuando llegamos en la mañana a ver cómo estaba vimos todo destruido, y la verdad es que nos costó mucho levantarnos nuevamente’’, agregó Vega.

Asimismo, recuerda cómo la Sociedad Mutualista Francisco Bilbao -ubicada en Ainavillo con Heras- les prestó ayuda durante los 8 años que estuvieron cerrados debido al proceso de reconstrucción.

‘’En el 2018 empezamos, pero la reconstrucción fue muy lenta, duramos ocho años sin hacer nada, postulamos a unos proyectos de la municipalidad, se adjudicó un proyecto en la primera parte pero fue en un recurso bien bajo’’, recuerda.

Tras la inauguración de la primera parte de la nueva estructura, manifestó que el presupuesto conseguido desde la Municipalidad de Concepción era de $72 millones.

Este financiamiento no era suficiente para atender en condiciones óptimas al público y menos para considerar la restauración de la fachada original.

Debido a estos problemas, y a cambio de una concesión por 25 años, Vega solicitó un extenso préstamo bancario con el fin de finalizar el proyecto, lo que incluía mejoras en la cocina, los cierres perimetrales y las clásicas canchas de tejo.

‘’Hoy en día es todo diferente también, se hizo otro tipo de construcción de un solo piso, la otra era antigua y ahora es una sociedad renovada, al público en un principio le costó, pero hoy día tenemos una buena cantidad de público y no ha bajado, de hecho se mantiene’’, reconoció el concesionario.

Una vigencia innegable

El Juan Martínez de Rozas -como se le conoce popularmente- es un espacio bohemio que forma parte de la identidad penquista, así lo reconoce Osvaldo quien además menciona que su fama no reside solamente en Concepción sino que en otras partes de Chile.

‘’Todo el mundo lo conoce, nuestra ventaja es que estamos en pleno centro, muchos universitarios -ya profesionales- pasaron por Juan Martínez de Rozas, venían a tomar sus traguitos, micheladas, sopaipillas, empanaditas, todo el tema. Así que hoy se acuerdan, y yo lo veo día a día realmente, cómo llegan acá ya de 40 años’’, señaló Vega.

Natalia Baeza denomina a las sociedades mutualistas como espacios de transformación, o sea que son capaces de generar nuevas formas de organización para la vida penquista. Asimismo, relaciona su persistencia a lo largo del tiempo con su capacidad de evolución y diversificación de sus identidades.

‘’La Sociedad Mutualista Juan Martínez de Rozas representa un pilar fundamental en la identidad cultural penquista, ya que simboliza la tradición de la organización y el verdadero espíritu de mutualidad y fraternidad en tiempos difíciles. Desde su origen, ha sido un espacio de apoyo y solidaridad, reflejando la capacidad de los trabajadores para unirse en busca de bienestar común, incluso frente a las adversidades y los cambios históricos’’, recalcó la Doctora en historia.

Asimismo, reconoce la significancia social que han tenido las mutualidades en Concepción. En base a esto, las considera como espacios de resistencia y de construcción de identidad colectiva, afirmando que no sólo resguardan las tradiciones sino que refuerzan el sentido de pertenencia dentro de la comunidad penquista.

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