
Se pueden observar grupos conformados en diferentes puntos de Chile y de Biobío. Tal es el caso de la comunidad La Bruma, instancia de reunión para toda persona interesada en esta forma de expresión.
Por Juan Carlos Godoy
Ballroom, o su traducción al español ‘’salón de baile’’, no es solamente la concepción popular del baile de salón, con la pareja vestida formalmente bailando una canción o melodía lenta.
Desde hace décadas que el concepto anglosajón tuvo una resignificación gracias a quienes se atrevieron a reinventar su definición y darle un giro extravagante.
Su historia la conoce muy bien Francis Belén, conocida también por su nombre de escena ‘’7 colores morningstar’’, quien participa activamente en el ambiente ballroom penquista.
‘’La Cultura Ballroom, nacida en Nueva York, a inicios de los 70s y creada por personas trans y racializadas, surge como un espacio de resistencia y celebración de personas LGBTQA+, migrantes, latinas, personas e identidades segregadas de la sociedad’’, aseguró Francis.
Y es que, en una época marcada por la segregación racial y la discriminación, la cultura ballroom surgió como una alternativa a los concursos de belleza predominantes, donde las personas negras y latinas eran excluidas o juzgadas injustamente.
Estos espacios clandestinos ofrecieron un espacio para que estos grupos pudieran expresarse sin prejuicios. Por consecuencia, surgieron diferentes comunidades que servían como familias elegidas, en donde podrían competir o simplemente demostrar sus habilidades creativas en la pasarela.
El ballroom tiene tantas aristas como cualquier otro tipo de cultura, con diferentes tipos de bailes y poses, que se complementan con atuendos acordes a la categoría que la o el participante quiere demostrar.
Por ejemplo, y como explica Francis Belén existen diferentes categorías que buscan brindar diferentes experiencias. ‘’Una de las representaciones artísticas más conocidas de la cultura ballroom es el Vogue Femme, baile inspirado por las mujeres trans, baile que evoca la feminidad, la sensualidad y la fiereza de las femme queens (como se le conoce a las mujeres trans en ballroom)’’.
Actualmente, ya no se da esta clandestinidad e incluso se pueden observar grupos conformados en diferentes puntos de Chile y de la Región del Biobío.
Tal es el caso de la comunidad La Bruma, grupo nacido como una instancia de reunión para todas las personas interesadas en esta histórica forma de expresión.
El origen de este grupo se da en el año 2022, cuando, como afirma Francis Belén todo partió por un taller de ballroom en la Casa de la Cultura en la comuna de Chiguayante.
‘’El taller del 2022 significó la entrada oficial a la escena ballroom penquista de varias personas que asistimos a dichas clases. Ballroom ha sido un espacio de sanación, de encuentro, de resistencia y de apoyo mutuo donde muchos hemos podido encontrarnos y formar lazos de familia y comunidad entre personas disidentes, que en muchos casos ha significado un salvavidas’’, afirma 7 colores morningstar.
Otra de sus participantes, Treyssi Rivera cuenta cómo se conseguían en un principio este tipo de instalaciones, destacando la labor de sus amistades trans y no binarios en la organización y liderazgo de estas instancias.
‘’Al principio había días que los guardias no entendían a qué íbamos, no es tan conocida la cultura ballroom para que comprendieran que era ir a bailar y hacer pasarela, teníamos que dar el nombre de la administradora y llamarla para solucionar todo. Esas eran algunas dificultades, como también las miradas de los guardias o las personas que iban a la Casa de la Cultura por otras actividades.’’ afirma Treyssi.
Es muy común observar cómo estos concursos y entrenamientos se dan en lugares abiertos, resguardados por los miembros de su comunidad en donde parece conformarse un mundo distinto al que ocurre lejos de esos extravagantes atuendos o bailes que no cualquiera puede ejecutar sin la práctica necesaria.
‘’Ningún espacio es seguro, pero se logró tener lugares que nos hacían sentir seguras y seguros. Y yo me sentí muy segura siempre, me permitió explorar artísticamente muchas cosas, aprendí mucho y fue gracias a la guía de otras y otros y las ganas de aprender de los y las demás, aseguró Rivera.
Tomás Estefó, historiador de la Universidad de Chile e investigador en temas de género y sexualidades, afirma que estos espacios surgen desde la población LGBTQA+ por la necesidad de reunirse entre sus sus mismos pares.
Asimismo, Estefó detalla que estos grupos se han conformado en los últimos años gracias al internet, un ambiente que debido a su anonimato o despersonalización permite que puedan establecerse contactos entre personas con un mismo interés de forma segura.
‘’En el caso de Ballroom, la escena ya lleva instalada más de una década en el país y está presente como una suerte de red entre las principales ciudades del país, es decir, les distintes artistas se van presentando y compitiendo en cada ciudad a medida que las comunidades van surgiendo y estableciéndose’’, recalcó el historiador.
La motivación se entiende por el sentido de pertenencia y seguridad que se conforman entre personas que están unificadas bajo los mismos intereses y que comparten vivencias similares.
‘’Desde siempre, los grupos subalternos y discriminados se han reunido bajo el fin de compartir experiencia y de crear espacios seguros en los que puedan desenvolverse en felicidad. Y es el arte como el baile o la literatura uno de los más comunes para la población LGBTQ+. Estos espacios significan lo mismo que una hinchada de un club de fútbol para un hombre heterosexual, pero que también significa protección de aquellas mismas personas heterosexuales’’, asegura Estefó.
El investigador pone como ejemplo comunidades de otro tipo como el Club Deportivo Disforia, el cual corresponde a un equipo de fútbol conformado por personas trans y no binarios. Este surgió como respuesta a un ambiente, muchas veces, hostil como lo son actividades tan comunes como realizar algún deporte colectivo.