
Alcaldes de cuatro comunas y la ONG internacional Audubon firmaron compromiso para realizar proyectos que restauren y preserven el ecosistema clave a nivel social y para la biodiversidad.
Entre Concepción, Hualpén, Talcahuano y Penco, con una superficie mayor a 1.500 hectáreas, se comparte un sistema de humedal de alto valor ecológico para el planeta y social a nivel local, y también altamente amenazado.
Es el Rocuant-Andalién, que provee vitales servicios ecosistémicos para el bienestar de comunidades como regular el clima o retener agua y amortiguar inundaciones, y alberga rica biodiversidad en que se destaca la presencia de más de 160 especies de avifauna, siendo reconocido como clave en la ruta migratoria del Pacífico y declarado como Área Importante para la Conservación de Aves (IBA, por sigla en inglés) por BirdLife International.
Aunque, sobre todo en los últimos años, ha sido intervenido y degradado a causa del constante crecimiento urbano y de infraestructura y cambio en el uso de suelo, mermando su extensión y capacidades que son críticas ante los impactos locales del cambio climático y global.
Así expuso Javiera Ferreyra, directora de Audubon Chile, ONG internacional con más de un siglo de existencia para la conservación de aves y sus hábitats que en 2019 llegó a Biobío para llevar adelante un trabajo que recientemente sumó la firma de un compromiso con los alcaldes de las cuatro comunas para impulsar proyectos de restauración, recuperación y conservación del ecosistema, en el horizonte de potenciar la diversidad de aves y la resiliencia climática en territorios.
“Los municipios han sido un aliado estratégico de Audubon en la protección de este territorio, que alberga uno de los humedales más importantes del país. Éste es un hito importante en el trabajo que se viene realizando. Construir resiliencia climática es crucial para el bienestar de sus comunidades”, manifestó.
El reciente acuerdo integra diversas aristas para su materialización. En este marco destacó que “el compromiso incluye la gestión y desarrollo de inversiones para la conservación, aprovechando iniciativas hemisféricas de Audubon, con el fin de movilizar recursos para la protección de estos ecosistemas”. También se impulsará la difusión del patrimonio cultural y natural del humedal y consciencia ambiental en la comunidad a través de distintas instancias, lo que implica fomentar medios de vida sostenibles como el aviturismo.
“Todas las acciones estarán alineadas con planes de acción regionales y nacionales, incluyendo la Estrategia Nacional de Conservación de Aves (ENCA), asegurando que la protección del humedal se enmarque en una visión integral y de largo plazo”, relevó Ferreyra.
La firma del compromiso se enmarcó en la visita oficial de líderes de la organización, en una comitiva encabezada por Marshall Johnson, director de Conservación de Audubon. “Las aves necesitan los humedales que se encuentran en estos municipios. En Audubon haremos todo lo posible para ayudar a facilitar la inversión y los esfuerzos necesarios para conservar estos lugares”, aseguró.
Y, por sus objetivos y alcances en términos socioecológicos, las autoridades municipales valoraron el hito y el apoyo de la ONG.
“Estamos muy contentos con este acuerdo, ya que se alinea con nuestra visión de crear una ciudad que priorice la conservación del medioambiente. Las aves migratorias necesitan espacios seguros, y tenemos la suerte de contar con humedales y áreas naturales que deben ser preservadas”, sostuvo el alcalde de Concepción Héctor Muñoz.
Miguel Rivera, alcalde de Hualpén, celebró “la importancia es que se pueda generar una inversión más allá de una declaratoria y este convenio lo que busca es efectivamente poder proteger de una manera distinta estos espacios naturales que son tan importantes para el desarrollo de la biodiversidad”.
Por su parte, Eduardo Saavedra, alcalde de Talcahuano, recalcó que “a través de esta alianza, aprenderemos de experiencias globales que enfrentan desafíos similares, lo que hace que este acuerdo tenga un valor incalculable”.
Y el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, complementó que “permite proyectar, a través de la migración de las aves, la asociatividad y el turismo de la sustentabilidad, y desarrollar un polo en estas comunas”.
Desde Audubon reconocen al Rocuant-Andalién en su relevancia y situación crítica, lo que motivó la llegada a la Región y le ha vuelto en uno de los focos principales de la ONG que trabaja hace más de 15 años en Chile y es participante de la Estrategia Nacional de Conservación de Aves que impulsa el Ministerio del Medio Ambiente (MMA).
Y el reciente acuerdo con alcaldes locales es un hito más en un vínculo estrecho y necesario con los municipios, y con otras organizaciones comunitarias que hace años trabajan en proteger este ecosistema históricamente degradado. Y a esa acción buscan aportar e impulsar, afirmó, Javiera Ferreyra, directora de Audubon Chile, quien sostuvo que son las comunidades quienes “mejor conocen el territorio, saben qué es necesario y tienen una visión muy clara del futuro que quieren construir”, y también que “contar con el trabajo conjunto con el sector público es clave para el éxito de cualquier visión respecto del modelo de desarrollo que se quiera construir en el territorio”.
En ese marco ha sido una serie de iniciativas las que se han abordado, en una envergadura e impacto creciente.
En ello se destaca que en 2020 se convirtieron en socio estratégico del MMA para la ejecución de un proyecto GEF de humedales costeros en 5 regiones, incluyendo Biobío y el Rocuant-Andalién, empezando así el trabajo con municipios locales.
Sobre la trayectoria, Ferreyra relató que los primeros proyectos incluyeron desarrollar un Plan de Acción de Conservación para el Humedal Rocuant-Andalién. Desde entonces el foco ha sido promover el aviturismo como actividad de desarrollo sustentable, con el fortalecimiento de capacidades con talleres a la comunidad e implementación de un programa de protección para las aves costeras que incluye un manual que se elaboró junto a la Fundación Bandada, ONG local.
Tal es la importancia del Rocuant-Andalién que allí se diseñó uno de los proyectos pioneros de la Iniciativa de las Rutas Migratorias de las Aves de las Américas, una de las más relevantes de la organización hoy: junto al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y BirdLife International, se buscan movilizar 5 mil millones de dólares en todo el hemisferio occidental para conservar y restaurar hábitats críticos para las aves, junto con desarrollar infraestructura ecoamigable con las especies y que potencie la resiliencia climática en ciudades costeras.
El objetivo del proyecto local, que se prepara para su implementación, es “reducir el impacto de las inundaciones en las comunidades locales del área metropolitana de Concepción a través de la creación y restauración de más hábitat para las aves”, precisó. “Con el aumento de la superficie de infiltración en la zona del humedal se espera reducir las inundaciones en 290 hectáreas, lo que beneficiará a más de 20.000 personas y cerca de 4.000 hogares”, aseguró.
Todos los esfuerzos y acciones de la organización internacional se encauzan desde la investigación y evidencias. La directora de Audubon Chile Javiera Ferreyra relevó que para conservar a las aves es clave resguardar sus hábitats y en sus extensas rutas migratorias en que humedales de Chile y Biobío son vitales, los que se deben conocer. El trabajo incluye desarrollar herramientas como “Bird Migration Explorer” (ExplorAves) que muestra conexiones entre lugares en el hemisferio en relación a las rutas migratorias.
En este sentido, aclaró que muchas especies emprenden largos y extenuantes viajes cada año, de alrededor 10 mil kilómetros, entre sus sitios de reproducción en el hemisferio norte hacia sitios de descanso y alimentación el sur. “Los humedales en Chile, especialmente el Rocuant-Andalién, sirven como zonas de descanso para cientos de miles de aves migratorias que viajan todos los años desde el hemisferio norte en busca de refugio y alimento”, expuso, al punto de que “muchas de estas aves pasan al menos la mitad de sus vidas en Chile y otras regiones de América”.
Y advirtió que el declive de ecosistemas se relaciona con el de las especies, un fenómeno creciente y que preocupa al activismo ambiental, y en el que las implicancias trascienden más allá de la fauna que se debe proteger. Y así el potencial de las acciones.
“Si los ecosistemas que albergan a estas aves se encuentran tan degradados que no son capaces de proporcionarles refugio y alimento, también quiere decir que los humedales han perdido su capacidad para proporcionar servicios tan vitales para las comunidades costeras como lo son la amortiguación de inundaciones, regular el ciclo hídrico, depurar el agua, entre muchos otros”, sostuvo Ferreyra.
“Es por eso que protegiendo a las aves estamos asegurando el futuro de las próximas generaciones”, manifestó. Y es por eso el Rocuant-Andalién es un sitio IBA y un protagonista de una acción socioecológica que moviliza desde el extranjero para potenciar las acciones locales.