
¿Dónde está el crecimiento? ¿En la perfección o en asumir lo que nos cuesta? En el pasado, nos enseñaron a no demostrar debilidad y mucho menos a revelar desconocimiento. Reconocer era visto como ignorancia y exponernos a que los demás supieran nuestros errores, era muerte en vida.
Con esa creencia, fuimos construyendo realidades desde supuestos ideales, que nos alejaban de quienes éramos, a tal punto que comenzamos a cansarnos del estar con personas por el solo hecho de tener que callar y ocultar más de lo que podíamos decir o transmitir, aún cuando por naturaleza somos seres sociales que sobrevivimos en manada, pero ¿cuánto ocultamos de lo que somos por miedo o vergüenza?
Comparto con Daring Greatly, quien en su libro “El poder de ser vulnerable”, indica que la vergüenza es algo tóxico que crece dentro de nosotros, llenándonos de miedos y limitaciones y que cuando la exponemos a otros desaparece en un par de segundos.
Hoy, cuando mostramos nuestros miedos o limitaciones encontramos empatía, respeto, credibilidad y cercanía. Nos mostramos como personas reales con fortalezas y debilidades.
El primer paso para sentirnos libres de esta pesada mochila es aceptar que somos imperfectos y entender que hoy esa imperfección hace que las personas quieran estar contigo.
Christian Bordón.