
La crisis de las izquierdas en Chile y en el mundo en general, va de la mano, sin lugar a dudas, con la crisis de la política en general, provocada ésta, fundamentalmente, por el alejamiento de prácticas que antaño eran consustanciales a la actividad política, le daban sustento. … el servicio a los intereses generales, reales, de la sociedad.
Amén de normas, conductas y procedimientos alejados de la ética y la moral pública. El reblandecimiento de las conductas humanas entre los que ejercen “profesionalmente la política” transformó el interés general, en intereses personales y de grupos, perdiendo entonces el sentido real, básico, elemental del servidor público, del militante y dirigente político.
Pero, todo lo anterior, se pierde debido a que el sustento político, ideológico y filosófico que movía a los partidos y a sus militantes, se debilitó, producto del dominio político, ideológico, social y económico, de un modelo que impone el individualismo a “troche y moche”, acabando con valores como la solidaridad, el razonamiento colectivo y la vida enfrentada en función de los intereses de la sociedad.
Amplios sectores sociales que estuvieron históricamente con las “Izquierdas”, hoy se han alejado, por que tienen pudor y por que los partidos los abandonaron, abandonaron sus reivindicaciones más íntimas, a saber; los intelectuales, los jóvenes, los trabajadores, las organizaciones sociales, los artistas. Históricamente estos sectores vieron en las fuerzas progresistas identificación con sus visiones de vida, con sus aspiraciones y anhelos.
Juan Luis Castillo Moraga