Proyectos en ciernes que podrían cambiarle la cara a Concepción

Fecha Publicación: 15/8/2016

Con lentitud, pero inexorablemente, la ciudad de Concepción tendrá que volver a dar la cara al río, ese mismo Bío-Bío que por siglos fue la frontera entre el Chile que empezaba ser independiente y el sur del país, el ancho río el que ahora empieza a ser parte de la ciudad, saliendo de su injusta situación de extramuros.

Está todavía la línea del ferrocarril como el eje divisorio, aunque esté perdiendo su condición de límite en el proyecto de consolidar un "polo verde" en la ciudad, "si bien Concepción fue una ciudad fundada a orillas del río Biobío, gran parte de su historia fue la de una ciudad mediterránea e interior, que dejó postergada su vinculación urbana con el río", como ha señalado Sergio Baeriswyl, coordinador del Observatorio Metropolitano del Gran Concepción.

Teniendo como vanguardia el edificio de la gobernación, donde antes estuvo la estación de ferrocarriles, se puede apreciar los avances de centros cívicos, amplias áreas verdes, centros comerciales y el postergado extremo del puente Chacabuco. Una renovación urbana de grandes proporciones, que empieza a conformar con más claridad una zona de costanera, donde se construye el Teatro Regional.

El antiguo barrio industrial en ese sector fue perdiendo prestancia, por terremotos o los cambios del progreso, desaparecen los enormes talleres de Ferrocarriles del Estado y las maestranzas que prestaban servicios a la empresa estatal. La última baja es la desaparición de la Molinera El Globo, en el sector de Pedro del Río.

La ciudad ha vivido en los últimos años la aguda polémica por la terminación del puente Chacabuco, el puente Bicentenario, denominación que ayuda a recordar desde cuando un puente de costo enorme resulta subutilizado por la increíble razón de no encontrar donde conectarse, ya que en el sitio donde se debería unir a las calles de la urbe se encuentra la población Aurora de Chile, solo recientemente el Gobierno logró un acuerdo con los vecinos, que implica además el desarrollo del sector. El costo total del plan supera el millón de UF, unos US$ 40 millones.

Los penquistas, a pesar de las dilaciones, deben seguir de cerca estos desarrollos. Ninguno ha sido fácil, pero ha habido una permanente dedicación de las autoridades locales, actuando en cercanía con las autoridades de gobierno, tanto la intendencia, como la alcaldía, han estado permanentemente actuando en este sentido, en una dinámica frecuentemente reconocida por este medio.

Para el seremi de Vivienda del Biobío, Jaime Arévalo, esta intervención mayor tiene que estar acompañada de otras instalaciones, para dar vida y atractivo a esa nueva parte de la ciudad, señalando, a modo de ejemplo, la posibilidad de conservar el antiguo edificio de Paños Biobío como museo.

Si bien es cierto, la línea férrea sigue siendo una barrera, pero existen planes para soterrarla, al menos en parte. Ese desarrollo es indispensable para asegurar la conectividad de este nuevo sector con el centro histórico de la ciudad, y como es lógico tiene una enorme proyección para el urbanismo de Concepción en el futuro cercano.

En tiempos de dudas y turbulencias, tener un horizonte promisorio como éste debería alentar tanto a los actores de la política, como a la ciudadanía, para no perderle fe a una ciudad que tiene aún mucho que mostrar.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF