Revalorar las humanidades

Fecha Publicación: 13/9/2015

No pocos preguntan, en estos tiempos dominados por la técnica, ¿para qué sirve el estudio de las humanidades, el arte y la filosofía? Es muy probable que muchos respondan que son inútiles para obtener un mejor puesto de trabajo, para aumentar la productividad o para mejorar la gestión. 

Sin embargo, en Europa, y tímidamente en Estado Unidos, se empieza a ver con mayor frecuencia que ejecutivos con postgrados en Filosofía, por ejemplo, asuman como CEO en grandes empresas.

Pero no es una motivación marcada por lo práctico, lo que mueve a quienes aman las humanidades, sino buscar herramientas para la reflexión, el diálogo, la creación, para alcanzar un conocimiento más profundo y sensible de las cosas. Desde las Humanidades nacen la reflexión, el pensamiento crítico, la imaginación y la creatividad, que han sido ignoradas y tratadas como un pasatiempo para ociosos, porque no son cuantificables en dinero.

Ya lo planteaba el gran filósofo chileno Humberto Gianini, recientemente fallecido: cuando una sociedad pone el eje en el Hacer y Ejecutar, tiende a olvidarse del Ser. ¿Será esa una de las razones que explican el vacío que experimenta hoy la sociedad chilena, tan golpeada por la desconfianza y resentida en su autoestima?

Tal vez ya sea tiempo de revertir la situación y devolverle su sitial a la reflexión, a la poesía, a la belleza de la palabra. Integrar disciplinas con las humanidades es mucho más fácil y valioso de lo que muchos creen, simplemente porque no somos sólo números o piezas sustituibles de maquinaria. Somos humanos, aunque a veces se nos olvide.


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