Misterios del cerebro

Fecha Publicación: 11/8/2016

Si se reuniera un grupo de personas y se les preguntara cuál es el porcentaje del cerebro que utilizamos normalmente es casi seguro que por aplastante mayoría la respuesta sería que usamos más o menos el 10% y que todo el resto está disponible para sacarlo de su pereza y transformarnos así en seres poderosos, hasta un nivel no imaginable, ya que si solo con la décima parte hemos hecho tantas maravillas, es elemental deducir que con el dispositivo completo podríamos dominar no el mundo, sino el universo y sus alrededores.

Es curioso, pero esa paparrucha del 10% fue lanzada mediante una investigación imaginaria, desde EE.UU hace poco más de un siglo y por sus implicancias tentadoras de expansión potencial, ganó adeptos por todas partes del mundo, uno de esos paradigmas pegajosos de los cuales cuesta desprenderse.

Por ser creencia tan arraigada, a pesar que la neurociencia hace rato que ha probado que todo el cerebro se involucra en el funcionamiento, algunas áreas más que otras, es una fuente de inspiración y financiamiento para gurús en todos los idiomas que mediantes manuales de autoayuda logran conseguir seguidores en busca de grados de iluminación inaccesibles para los descreídos, incluyendo experiencias extrasensoriales y ruptura de las dimensiones espacio temporales, irresistible posibilidad que amerita comprar los libros.

Sin embargo, el cerebro funciona como un todo armónico, con sectores altamente especializados, con áreas de acopio de datos y, en el cerebro humano, con un centro de procesamiento de alta complejidad en el lóbulo frontal.

El problema es que lo dice la ciencia, pero el ciudadano común observa que parece haber algunos que no usan la décima parte, sino que menos.



PROCOPIO
 


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