La política de conservación de áreas verdes en Chile

Fecha Publicación: 11/8/2016

Con altos y bajos, la cultura de proteger el ambiente ciudadano ha ido cobrando importancia, lo que pudo ser optativo, es ahora para muchos un requisito indispensable, el aire limpio, el espacio, las áreas verdes integrando los proyectos inmobiliarios, el derecho a tener belleza paisajística en el entorno urbano.

Es una forma visible de discriminación, la fácil detección de conjuntos urbanos de personas con mayor poder adquisitivo, ricos en árboles, prados y flores, en comparación con la aridez de los conjuntos habitacionales de los de menor fortuna, podría encontrarse explicación si se piensa en los costos de mantenimiento y cuidado, pero no para el nivel extremo de la diferencia, que termina por crear una resentida cultura de la fealdad.

Afortunadamente, hay fuertes iniciativas en sentido contrario, recobrar y proteger las áreas verdes. Lamentablemente y como en casi todo, hay recursos de por medio, por eso, al ser en Chile esta tarea principalmente de los municipios, inmediatamente surge una casi inevitable posibilidad, que los municipios no sean todos del mismo nivel en cuanto a financiamiento, los habrá entonces ricos pobre e intermedios y según esos niveles, diferentes realidades.

Como no debiera sorprender a nadie, por larguísimos años, la única fuente de financiamiento para este propósito eran los propios presupuestos de las comunas y el único que recibía financiamiento estatal, específicamente para conservación de áreas verdes era el Parque Metropolitano de Santiago, el cual se hace cargo de una red de 17 parques en la Región Metropolitana. No hay nada de malo en aquello, de hecho el PMS hace muy bien su tarea, lo malo es que eso genera una gran diferencia con el resto de las regiones.

Por eso es extraordinariamente positivo el cambio de política concerniente a la conservación de áreas verdes en Chile, en un programa orientado a la conservación de parques existentes, y comprometer el financiamiento de iniciativas de conservación de parques en etapa de diseño o construcción, para cada una de las cuales el porcentaje de aporte del Ministerio de Vivienda y Urbanismo será desde un 70% de su costo total anual, con un límite de 25.000 Unidades de Fomento.

Gracias a ese programa se concretaron las obras de Conservación y Mantención del Parque Metropolitano Cerro Caracol, gracias a una inversión de $1.837 millones y un trabajo mancomunado entre la Seremi de Vivienda, el Serviu y la Municipalidad de Concepción con la importante consideración que además habrá un proceso de financiamiento pionero de mantenimiento, a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, lo que como se expresaba anteriormente, ocurría solo con el Parque Metropolitano de Santiago. 

Este parque es un referente de la urbe y visita obligada de familias y turistas, una bella obra de indudable impacto en la calidad de vida de todos los que acudan, un ejemplo de convivencia, cada quien en su mundo habiendo tantos distintos al mismo tiempo, como debiera ser en cada una de las plazas penquistas y cada área verde, no importa cuan pequeña.

La ciudadanía tiene ahora la palabra, si bien es cierto ha sido lacónica a la hora de reconocer esta gestión, no debiera serlo a la hora de cuidar este patrimonio de la ciudad, no debería ser difícil, no hacer daño, no ensuciar, predicar con el ejemplo. Es un orgullo tenerlo y una vergüenza colectiva si se dañara.


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