Desafíos para Ues de regiones en el proceso de descentralización

Fecha Publicación: 6/8/2016

Para ser realista, la descentralización ya no puede ser un asunto a resolver por el presente gobierno, dado los intereses y dificultades a sobrepasar, sería ilusorio esperar algo más que declaraciones retóricas para un proyecto al cual se le han agotado los tiempos, ante una realidad compleja, repleta de instancias por resolver, con poca base de credibilidad, por sinceras que sean las intenciones.

Las dificultades objetivas obligan a focalizar esta intención desde el lado opuesto, es decir, no desde el centro, sino desde las regiones, las que tienen tanto los motivos como las capacidades, faltando hacer más claras las intenciones , los plazos y la voluntad.

No en el ánimo malamente atribuido de fraccionar políticamente un país con vocación unitaria, sino para corregir una situación patentemente anómala, que junto con discriminar los derechos y oportunidades de los ciudadanos, conspira contra el desarrollo armonioso del territorio, es decir, empobrece el país en su conjunto, no solo financieramente.

Un actor especialmente comprometido para romper este indeseable paradigma es el sistema de universidades regionales, particularmente aquellas que por decenios han estado involucradas en el crecimiento del país, con formación de profesionales y creación de nuevo conocimiento. Los mismos productos públicos que han logrado hacer de Chile la nación que es en el concierto latinoamericano y mundial.

Esta responsabilidad ha sido muy bien expuesta en varios ensayos contemporáneos, como el publicado por Emilio Rodríguez Ponce, de la Universidad de Tarapacá, en la edición 123 de la Revista Estudios Sociales, relativo el desafío que se plantea a las universidades en este proceso, partiendo de la base que el progreso de las naciones se asocia, cada vez de modo más evidente, con la generación de activos intangibles, siendo estos los que crean valor estratégico, como, entre otros, la innovación, el patentamiento, la optimización de los sistemas, que constituyen el eje articulador de la ventaja competitiva.

Desde la Fundación Chile Descentralizado, Heinrich von Baer, junto a Mario Rozas, fundamentan para la misma revista que el centralismo estructural vigente asfixia el desarrollo y futuro de Chile, con espacios regionales subutilizados en relación a sus potenciales de desarrollo, lo que genera una espiral viciosa entre sus severas desigualdades sociales y territoriales.

Para la Ocde, las universidades regionales tienen el deber de ser "globalmente competitivas, localmente comprometidas" y, en consecuencia, deben asumir su condición de protagonistas determinantes para el proceso descentralizador y de desarrollo territorial, en cuyo marco propone estrategias e innovaciones para sus tres funciones esenciales: la formación de Capital Humano calificado y motivado para participar en los desafíos del desarrollo local y regional; la generación de conocimiento de calidad y pertinente a las oportunidades y problemas de desarrollo de su respectivo entorno, y la Vinculación con el Medio.

La descentralización y regionalización implica para las universidades regionales hacer manifiesto y dar nuevo impulso a su compromiso con el desarrollo de su territorio. Para ello se requiere un trato distinto del que han tenido hasta ahora de parte del Estado, tanto desde el punto de vista político y financiero, como del reconocimiento de su aporte al desarrollo integral de Chile.


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