Desafíos en Atención Primaria de Salud

Fecha Publicación: 11/9/2015

Este 6 de septiembre se conmemoró un nuevo aniversario de la Atención Primaria en Salud, APS, para recordar la Conferencia Internacional de la Atención Primaria realizada en la localidad soviética de Alma Ata en 1978.

En aquella ocasión, en su declaración final, los países definían la Atención Primaria de Salud como un conjunto de valores rectores para el desarrollo sanitario y de principios para la organización de Servicios de Salud. 

Dicha mirada amplió el modelo médico, para incluir factores sociales y económicos, y reconoció que las actividades de numerosos sectores, entre ellas las organizaciones de la sociedad civil, determinan las perspectivas de mejorar la Salud. 

Hoy, son millones los usuarios que recurren a este nivel de atención. En Chile, más de 12 millones personas se atienden en la APS. Durante 2014 se realizaron 11.747.000 consultas de morbilidad general, 16.633.586 de exámenes de medicina preventiva, 2.760.361 de controles de salud y 9.130.763 consultas en los Sapu, entre otras acciones sanitarias.

Dato significativo, al considerar la tarea de prevención y promoción que se lleva a cabo en la APS y que resulta vital para alcanzar buenos índices sanitarios.

Y es precisamente por la cantidad de personas que acuden a este sistema en Chile que es necesario que la APS se fortalezca y que los profesionales que se desempeñan en la salud pública no olviden la premisa que animó a sus colegas hace 37 años, al elaborar la Declaración de Alma Ata, donde se buscó refundar la manera de hacer Salud, donde la prevención sea tan importante como la curación. 

Por ello es clave también el rol del Estado en el fortalecimiento de la APS, tarea incumplida. 

Ello, porque desde el año 2005 se comenzó a implementar una reforma al sistema nacional de Salud, que pretendía abordar problemas derivados de la transición demográfica, el cambio en el perfil epidemiológico de la población, la falta de equidad en el acceso a la Salud, la insatisfacción usuaria y los crecientes costos del sistema. 

La respuesta que pretendía entregar la Reforma de Salud a estas problemáticas tuvo su eje en el Plan Auge (que garantizara una respuesta efectiva y oportuna a estos problemas a un costo económico abordable) y en el fortalecimiento de la Atención Primaria, a través de un cambio del modelo de atención, pasando desde uno curativo a uno que incorporara la promoción y la prevención, así como la integralidad en la atención.

No obstante, aunque la Atención Primaria fue concebida como el pilar central en el nuevo sistema sanitario, al implementar esta reforma la APS no fue considerada debidamente. Y así como el Plan Auge tuvo una ley explícita, el fortalecimiento de la AP no contó con un marco normativo, dificultando así su real concreción.

En contraste, la definición de la Atención Primaria como la puerta de entrada al Sistema de Salud Público ha sido refrendada por múltiples evidencias científicas, al igual que los beneficios de los sistemas de salud basados en la APS han sido avalados por la Organización Mundial de la Salud, razón por la cual ésta recomienda a los países entregarle a la Atención Primaria un rol central en el desarrollo de sus políticas sanitarias.

En Chile el eje del sistema de atención sigue estando basado en el ámbito hospitalario, lo que ha significado una sobrecarga por interconsultas a causa de la falta de capacidad de resolución a nivel primario; sobrecarga en la atención de los servicios de urgencia y una fragmentación de la atención dada la poca integralidad del sistema. Para poder responder a los nuevos desafíos sanitarios que tenemos hoy en nuestro país es relevante fortalecer la APS, para lo que se requiere de un liderazgo fuerte y de políticas consistentes en esta materia. Los más de 12 millones de compatriotas que se atienden en la APS lo necesitan y lo merecen.


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