El aumento de morosidad en población de la tercera edad

Fecha Publicación: 1/8/2016

Se podría pensar que gran parte de los medios se encuentra en una campaña sistemática para ver con morboso interés la parte vacía de los vasos, pero resulta que si se hace una observación, no importa cuán bien intencionada, de las partes llenas, saltan a la vista con rapidez las falencias y las desprolijidades que dejan el recipiente en esa situación de mediana plenitud.

Las continuas referencias, por ejemplo, al compromiso del Estado con la población mayor; la cada vez más abundante tercera edad. Las medidas que les favorecen son seguidas por un listado de situaciones de aplicabilidad que permiten a poco andar descubrir que el número de elegibles es una fracción pequeña del total, estando otro numeroso grupo descartado por sus características socioeconómicas. Si fuera realmente de ese modo, podría ser justo y entonces describir como injustificados los reclamos y elevaciones de solicitudes de reconsideración, oportunista intento de aprovechamiento indebido de un beneficio estatal.

Una muestra que no están bien los pertenecientes a este grupo, como para no necesitar ayuda alguna, es examinar cifras asociadas a su condición. Por ejemplo, el índice de endeudamiento, el cual muestra que los adultos mayores es el grupo de la población chilena que más aumentó su morosidad, una de las conclusiones preocupantes del "XIII Informe de Deuda Morosa a Junio 2016 USS-Equifax", de reciente aparición.

Todo indica que la desaceleración de la economía y el alza en el desempleo definitivamente hicieron impactos medibles en las familias chilenas, de esa manera, las personas en deuda con el sistema de créditos personales crecieron un 15% en los últimos 12 meses, lo que representa más de cuatro millones de morosos. Por otra parte, los montos impagos promedian más de $1,3 millones por persona, con diferencia en los promedios adeudados según los grupos etarios.

En consecuencia con las consideraciones precedentes, solo el 6% del total de los morosos se ubica en un tramo de ingreso mayor a los $800 mil mensuales, por tanto los que no pagan es porque el dinero no les alcanza y sus necesidades son más grandes, lo que les obliga a pedir créditos, así, los adultos mayores entre 60 y 69 años y 70 años o más, mostraron las mayores alzas en deudores, incrementándose un 21% y 23%, respectivamente, presumiblemente otro efecto de las bajas pensiones. 

En el mismo período, los adultos mayores también tienen el mayor crecimiento anual en la categoría de nuevos morosos: 67% para los de 60-69 años (152.103 personas) y 59% los de 70 y más (96.888 personas), mientras que el promedio nacional es de 49%. Una situación que con la mayor expectativa de vida puede mostrar incrementos sustantivos, con costos en salud que van en aumento.

Quienes conocen las características del adulto mayor chileno, saben que este grupo es conservador, cuidadoso con sus bienes, por tanto resultan más víctimas que responsables de esta morosidad. El saneamiento de la economía puede mejorar sustantivamente este estado de cosas, la recuperación productiva y el uso prudente de los recursos pueden facilitar su reasignación entre los sectores, como puede ser con los vulnerables chilenos de mayor edad.


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