El uso de la razón al lado de la fe

Fecha Publicación: 24/7/2016

Se ha concluido que la Edad Media no fue tan obscura, tras verificar la existencia de algunos atenuantes. Si bien es cierto que la pobreza y el hambre, que la crueldad y el olvido al respeto por la vida, estuvieron, como los jinetes del Apocalipsis, siempre sobre ese triste trozo de historia, también es cierto que al mismo tiempo hubo quienes trataron de salvar lo que más se pudiera de la sabiduría de los tiempos pasados y que corrían el riesgo de desaparecer.

Entre los años 1200 y 1400 se fundaron 52 universidades, aunque ya habían partido la Universidad de Bolonia en 1089 y la de Oxford en 1096, por lo que no resulta correcto pensar que el Renacimiento se inicia como por obra de encantamiento.

Por lo tanto, la Edad Media parece haber empezado a terminar mucho antes de lo comúnmente conocido, casi un siglo antes, se ha sugerido que aquello ocurre en el año jubilar de 1300, elegido por Dante para publicar su obra magna, La Divina Comedia.

Es este hito, de naturaleza más espiritual que física, como el ver derrumbarse el último residuo de un imperio casi dos veces milenario, o ver cambiado el mapamundi con el descubrimiento de América, el que representa un cambio en la cultura, una nueva manera de ver la sociedad, ya no puramente inspirada y dependiente de los designios divinos, sino intervenida en muchos ámbitos por la voluntad del hombre, ya que son hombres tanto Dante, como su imaginado mentor Virgilio, los que observan lo que sucede tanto en el cielo como en el infierno, con una mirada basada en la razón.

Justo el tipo de mirada que hace falta cuando los hombres, todos nosotros, estamos intentando cambiar la sociedad, sin perder de vista las virtudes y los pecados.


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