Los avances del Teatro Regional

Fecha Publicación: 18/7/2016

Para este medio es particularmente relevante seguir muy de cerca los progresos del emblemático proyecto del Teatro Regional, por varias razones, una puede ser por su inmediata asociación de recuperar un nostálgico bien perdido, el Teatro de Concepción, anhelado por los ciudadanos desde que el terremoto de 1960 lo dañara definitivamente y luego demolido tras un incendio en 1973 y por haberse agregado comprometidamente al esfuerzo común para que ese proyecto llegara a buen término.

La ciudadanía sabe de esta larga trayectoria y la continua lucha para lograr que esta obra se materializara, en un proyecto definitivo a través del primer concurso de arquitectura público que del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que selecciona un edificio innovativo y hermoso con una superficie de 9.786 metros cuadrados, de seis pisos, con una inversión que supera los $18 mil millones de pesos, obra que puede llegar a ser un referente, en un sector de la urbe que había sido olvidado por décadas

Recientemente, se ha informado que su progreso está dentro de lo esperado, un 27% de avance, para una eventual inauguración el segundo semestre del próximo año. Hace unos días, vecinos del sector aledaño, Aurora de Chile de Concepción, recorrieron las obras del nuevo Teatro Regional del Biobío, según informó la Intendencia del Biobío, la visita tuvo como propósito vincular a los habitantes de ese sector intervenido de la ciudad con el proyecto cultural más importante de la Región, ya que cohabitarán dentro de un polígono que forma parte de un plan maestro de regeneración urbana de la comuna.

Hay en esta instancia, a lo menos dos hechos dignos de destacar, el primero es actuar positivamente en la integración de los barrios de la ciudad, en el real sentido de hacer accesible toda la ciudad a todos los que en ella viven. A diferencia de los enclaves que la separan por muros virtuales o reales. Así el Teatro se transforma en un agente de cambio para el funcionamiento de la ciudad, ofreciendo un nuevo lugar de encuentro. El segundo, es que en la etapa de construcción participan aproximadamente 30 trabajadores que viven en la población Aurora de Chile, lo cual debería resultar, también, en un deseable sentimiento de identidad y pertenencia.

La obra está concretamente allí, es visible y se le puede ver crecer, la región bien se la merece, con creces. Después de muchas postergaciones y desencuentros, posiblemente queden, como consecuencias de esas dificultosas y complejas transacciones, asuntos por resolver, entre personas e instituciones. Sin embargo, la inauguración debería encontrar esos asuntos resueltos, desde la primera actividad que ocurra en esa ocasión largamente esperada.

Se confía entonces, que además de terminar un edificio se encuentren dispuestos los actores y espectáculos que le den vida y los proyectos que lo hagan vivir, en ese sentido no debería esperarse el acto de cortar la cinta para tener todo preparado.

Es un desafío para los encargados de la administración del proyecto, tener en ese escenario el tipo de eventos esperable, dada su categoría, un alto nivel que requiere preparación muy temprana podría ser muy interesante, así como los arquitectos informan de sus avances, sería conveniente que lo que se esté programando para dar debido uso al Teatro sea dado a conocer, saber qué se espera mostrar desde esa privilegiada vitrina.


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