Estímulos legislativos para la conciliación de la vida laboral y familiar

Fecha Publicación: 9/9/2015

De acuerdo a las cifras entregadas por la Superintendencia de Seguridad Social, los subsidios por incapacidad laboral otorgados a las madres por hijos menores de un año, registran una importante baja desde que, en octubre del 2011, se dictó la Ley 20.545, conocida como Ley de Permiso Postnatal Parental, que aumenta y hace irrenunciable el postnatal de seis meses de la madres (o en forma alternativa, de los padres).

Ya en el primer año de la dictación de la norma se podía apreciar una caída importante en el número de subsidios iniciados (111.305 subsidios menos); en el número de días pagados (2.934.922 días menos) y en los gastos efectuados por el Fondo Único de Prestaciones Familiares ($43.196.829 menos). 

Estas tendencia, que ha continuado hasta hoy, demuestra en forma clara y contundente la utilidad de una muy buena ley, que no sólo puso atajo al fraude que significaba un importante número de licencias por reflujo gastroesofágico de los niños, sino que también vino en ayuda directa de los recién nacidos, a quienes se reconoce el derecho a ser cuidados por sus padres, con los consecuentes beneficios que su presencia física en el hogar proporciona a su salud y desarrollo. 

El escenario es positivo por donde se le mire, ya que estamos en presencia de una ley en que todos salen ganando: los niños, sus familias y el país. Se trata, en definitiva, de una norma que permite conjugar de mejor manera la familia y el trabajo, al lograr que unas 100 mil mujeres al año puedan optar al beneficio del postnatal de seis meses, favoreciendo , a lo menos, igual número de niños.

Además de los datos estadísticos, es necesario que el Sernam realice estudios que confirmen lo que parece evidente: si esta ley ha logrado entregar un mayor grado de satisfacción y tranquilidad a las madres; si está más feliz en su hogar durante este período; si está menos estresada y con menos sentimientos de culpa, cumpliendo su indispensable rol de amamantar y acompañar a su hijo durante estos primeros meses; si los niños logran tener una mejor salud al no estar expuestos a salir de sus casas a tempranas horas de la mañana a salas cuna; si los papás no agradecen esta posibilidad de asumir, también ellos, el cuidado de los niños; si, en fin, no ha sido la familia la gran ganadora al lograr una mejor convivencia y un menor desgaste emocional de todos sus miembros.

Este estudio dará sustento empírico para que el Ministerio del Trabajo promueva nuevas prácticas que permitan la flexibilidad horaria; horas diferidas de ingreso y de salida del trabajo; trabajos de jornada parcial y teletrabajo "on line", entre otras. El segundo paso será que las empresas derriben viejos paradigmas, bajo la certeza que un buen trabajador no es el que pasa más horas sentado en la oficina, sino el que cumple con las metas, es eficiente y aporta a la organización. Una trabajadora que se sienta apoyada, por su empleador en la maternidad, estará motivada, intentará retribuir la confianza depositada en ella, y lo pensará varias veces antes de aceptar la oferta laboral de otra organización. 

Los medios tecnológicos y económicos están, sólo falta mayor voluntad política y empresarial para encontrar prácticas más flexibles que permitan conciliar las responsabilidades laborales y la familia, que es la base para construir una mejor sociedad.


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