Mercado ocupacional de las carreras de Educación Superior

Fecha Publicación: 8/7/2016

Un aspecto que, por lo general, resulta de bajo perfil, es el conflictivo proceso de elegir carrera, antes bastaba con tener alguna, y con esa base buscar inserción adecuada en el mundo laboral. Los tiempos han cambiado, las ofertas son innumerables y del mismo modo las dificultades para seleccionar una carrera que cumpla con las expectativas de los postulantes, aunque para algunos se hace más fácil, al eliminar, para empezar, las de menor rentabilidad, dejando aparte asuntos difíciles de ponderar como la empleabilidad, o sea las posibilidades de encontrar ocupación una vez egresados de esa carrera, que en el tiempo pudo haber tenido variaciones en cuanto a su pertinencia, o las propias aptitudes o vocación para esa línea de educación superior.

El número de estudiantes en este nivel educacional parece haberse estabilizado; actualmente, 1.152.125 alumnos estudian en el sistema de educación superior, casi el doble de la matrícula total registrada en 2005, según el Consejo Nacional de Educación (Cned), desde el año 2013 el ingreso a primer año no ha mostrado incrementos. En 2014, se habían matriculado 341.044 alumnos en algunas de las 162 instituciones de educación superior, considerando en esta categoría a los centros de formación técnica, institutos profesionales y universidades, el año pasado la cifra disminuye de manera muy poco significativa, por primera vez en una década, para quedar en 340.931. 

Se ha criticado, en diversas instancias, que el país tiene un sistema de educación superior desregulado, por lo cual es perfectamente posible que el número de carreras y el cupo para emprenderlas no tenga relación adecuada con las plazas en el mundo laboral. El actual sistema, además de llegar a su máximo crecimiento, muestra con claridad la amplitud de las ofertas. Según el Cned, hoy existen casi 11 mil programas vigentes, por esta razón, el Mineduc ha anunciado que creará un marco de cualificaciones para ordenar el sistema, agrupando programas en 262 carreras genéricas, un desafío enorme para la política pública en educación superior.

La contraparte de esta amplia oferta académica, que puede no estar en equilibrio con las necesidades reales, está el riesgo de obtener un título técnico o profesional que no tenga nicho en el mercado del trabajo. Frente al fenómeno de masificación de la Educación Superior, es correcto asumir que las ocupaciones hoy altamente remuneradas y que dependen de factores externos a las instituciones, no crecerán al mismo ritmo que el número de egresados, además de experimentar en el tiempo variaciones con respecto a empleabilidad, según la evolución de la economía y de los sectores productivos.

Un 6,8% alcanzó la tasa de desocupación durante el trimestre móvil marzo-mayo de 2016, según el último registro del Instituto Nacional de Estadísticas, las áreas que registraron las mayores caídas, con importantes pérdidas de puestos de trabajo, 27.300 en el sector minero, 26 mil en salud y 25 mil en la industria manufacturera. Con estos datos, no es de extrañar que existan profesiones que actualmente se encuentren saturadas, donde la cantidad de titulados supera a las ofertas de empleo.

Esa información se encuentra disponible, aunque mucho menos publicitada que las ofertas de las instituciones de educación superior, que sin esos resguardos, podrían resultar lamentablemente engañosas.


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