La búsqueda del equilibrio entre derechos y deberes

Fecha Publicación: 2/7/2016

Algunos conceptos que aparecen como dignos de debate contemporáneo, como si no hubieran sido objeto de examen, resultan en realidad antiguos y muy analizados, solo que por eventual conveniencia se deja que los documentos queden en el olvido, en este caso, los aprobados en la Novena Conferencia Internacional Americana, efectuada en Bogotá, Colombia, 1948, que contienen la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. 

Es esta, el respeto tanto de los derechos como los deberes, una de las marcas de clase del primer mundo, ese al cual Chile quisiera ingresar. Uno de los poderosos motivos para hacerse parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), al duro precio del alto compromiso por corregir los indicadores que corresponda. Se ha optado, sanamente, por ser la cola del león en vez del inmediatamente gratificante lugar de cabeza de ratón, se supone que con muy claro conocimiento de los compromisos que se asumen.

Los antecedentes están sobre la mesa, para evaluar, a la primera mirada, cuanto equilibrio existe entre los derechos y los deberes, para verificar si la ciudadanía presta tanta atención a los primeros como a estos últimos. Cualquier ciudadano, todos nosotros, es por eso que se parte de una premisa básica, la que consta en el preámbulo del documento aludido; que todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los otros.

Hay que recordar condiciones funcionales indispensables en esta suerte de pacto social; para empezar, que el cumplimiento del deber de cada uno es exigencia del derecho de todos. Así, los derechos y deberes se integran correlativamente en toda actividad social y política del hombre. Si los derechos exaltan la libertad individual, los deberes expresan la dignidad de esa libertad y qué comportamientos y actitudes la aseguran y garantizan.

Por el momento, no es necesario enumerar los derechos del hombre, por lo general, se tiene de ellos un conocimiento más vasto, el tener derecho a algo está profundamente arraigado en la conciencia de la mayoría de las personas, no tanto los deberes, que cuando se les alude aparece con prontitud la posibilidad que no sean del todo respetados.

La declaración americana continúa describiéndolos: deberes ante la sociedad, donde se expresa que toda persona tiene el deber de convivir con las demás de manera que todas y cada una puedan formar y desenvolver integralmente su personalidad. Deber de sufragio, el deber de votar en las elecciones populares del país de que sea ciudadana, cuando esté legalmente capacitada para ello, sin mencionar si es por ley obligatorio o no. Deber de obediencia a la ley, aquel de obedecer a la ley y demás mandamientos legítimos de las autoridades de su país. Deber de trabajo, el de trabajar, dentro de su capacidad y posibilidades, a fin de obtener los recursos para su subsistencia o en beneficio de la comunidad. No son todos, pero da lugar a la reflexión.

Ha faltado la formación republicana, sin ella, la sociedad resulta movilizada por cada interés particular, sin un sentido colectivo, de comunidad, que se sustenta mutuamente. En medio de las ambiciones y los voluntarismos, se tiende a olvidar a los otros, justamente por la pérdida del equilibrio entre exigir derechos y cumplir deberes.


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