El lenguaje como camuflaje

Fecha Publicación: 29/6/2016

El uso mañoso del lenguaje críptico no es un fenómeno a nivel nacional, traspasa las fronteras y es aplicable a muchas circunstancias desde hace largo. Luciano de Crescenzo, un autor napolitano, escribió un libro altamente recomendable; Historia de la Filosofía Griega, que no tiene nada de solemne, como su título da a entender, sino más bien es una muy documentada argumentación para hacer contemporáneo el pensamiento de presocráticos y socráticos, con los planteamientos existenciales del hombre común de ahora mismo, para lo cual recurre a la filosofía popular de Nápoles, ciudad que define como italiana, pero básicamente griega. 

Explica en el prólogo que quiere hacer esto del mejor modo, es decir, sin encaramarse a la estratósfera de los aspirantes a intelectuales, sino usar las palabras con las cuales nos juntamos corrientemente los unos con los otros. 

Entonces es cuando, a título de ejemplo, ilustra con algunos relatos brevísimos las confusiones que se generan cuando, para dejar al respetable público más atónico que informado, se utiliza el lenguaje de los especialistas.

Sus ejemplos de la situación anterior son universales, ampliamente experimentado por la ciudadanía de todas partes, con la justa intención del escritor de propinar un severo correctivo a los políticos y su condenada costumbre de andar por las ramas, en ocasiones verdaderos maestros en responder a las preguntas con otras respuestas, sin relación alguna con la pregunta original, algo así como elefantes y fenicios, según se sepa más de habitantes de Cartago o de paquidermos.

Las explicaciones, las que hagan falta, deben ser claras y simples, como suelen ser las cosas cuando no tienen aspectos ocultos bajo una generosa y experta capa de alquitrán.

Procopio
 


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