Sutiles mejoras a la democracia

Fecha Publicación: 28/6/2016

La democracia es un sistema de gobierno clasificado como el menos malo, para los escépticos, para otros es la perfección misma, hasta que les toca perder, entonces se piensa en la posibilidad de perfeccionarla. Sin ser amargos, se ha avanzado bastante desde que el modelo más famoso de esta forma de gobierno tomara forma oficial, en Atenas, cerca del año 500 aC.

La democracia se hace más específica cuando se define en que consiste el demos, el pueblo. En el modelo aludido, los miembros de la ekklesía, la asamblea del pueblo, permitía la participación completa y vinculante, como se ha dado en llamar ahora, de todos los ciudadanos, con una importante aclaración; en una población de alrededor de 250.000 habitantes, 40.000 reunía el perfil de ciudadano, incluidos las esposas y los hijos, que no tenían representación política. 

Mediante esta sutil distinción, tenían derecho a pataleo, algo así como 10.000 ciudadanos, o sea como el cinco por ciento de los habitantes atenienses. Poquito pero bueno, en interpretación más vernácula.

Aun así, las discusiones en el ágora podían ser entre eternas y tediosas, el tradicional y reconocido ingenio ático resuelve el problema, literalmente de una patada. Aclaremos; al orador de turno, el que había solicitado permiso para expresar su opinión, se le subía a un trípode, cuando el tiempo asignado vencía, el vecino más cercano propinaba un puntapié al trípode, poniendo así expedita terminación al entusiasmado declamador.

Ya que estamos en democracia, se podría sugerir la implementación de algunos de estos trípodes para repartir generosamente a las bancadas del legislativo o en otros sitios donde haya problemas para hacer los cuentos cortos.
 


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