El intranquilizador mensaje de las primarias

Fecha Publicación: 26/6/2016

El casi inadvertido proceso de elecciones primarias, con daños colaterales para los ciudadanos que perdieron gran parte del Día del Padre esperando que acudieran los electores, confirma un escenario preocupante, aunque esperable, lo único que puede ser sorpresivo son las lecturas interesadas de los resultados observables de este acto público, nuevo para nuestra cultura republicana.

Los datos, resumidos con laconismo, son eso sí, muy elocuentes, según el Servel, la participación ciudadana en las elecciones fue más o menos, un cinco por ciento del padrón electoral para estas primarias, en términos concretos, de un total de 5.067.812 ciudadanos habilitados para sufragar, sólo 282 mil, se sintieron motivados para acudir a las urnas.

En la Región este proceso tuvo parecido e insatisfactorio resultado, particularmente en una de las ciudades más importantes de la Región del Bío Bío, Concepción, en la cual participó un ínfimos 2,3% de los ciudadanos habilitados para sufragar en la comuna. Con esas cifras, resulta algo cómico el denominador, "elegidos por amplia mayoría", término relativo para describir una fracción del universo electoral, del cual un 97.7% se abstuvo. 

Ante esta situación, se abre el debate en la clase política para restablecer el voto obligatorio, una receta que ciertamente no apunta a la causa de la enfermedad, sino a la molestia del síntoma; el hecho concreto que las personas no acuden a votar porque simplemente no le atribuyen importancia, las opciones que se le ofrecen no las motivan, sin embargo, paradojalmente, la razones de la abstención parecen escapar del análisis que hace algunos destacados políticos.

La precandidata PPD y ex ministra de Salud Helia Molina, enfatizó que el voto debe ser obligatorio como en otros países, la diputada del PC Camila Vallejo sostuvo que como partido siempre se ha mantenido la postura de reponer el voto obligatorio, por su parte, el presidente de Renovación Nacional, Cristián Monckeberg consideró apresurado demandar que vuelva el voto obligatorio sólo por los resultados de "una o dos elecciones". Para un analista político las elecciones siguen estando enfocadas en las personas vinculadas a los partidos políticos y no toda la ciudadanía y que el problema seria entonces una falta de comunicación. 

Con el voto forzado no desaparecerá la causa de la abstención y se pierde una forma de medir el interés de los ciudadanos acerca como se esta manejando la denominada cosa pública. No hace todavía muchos años, en que países con voto obligatorio y autoridades elegidas bajo ese sistema fueron literalmente barridas del poder. En Chile, bajo dictadura tuvimos algunos ejemplos, siendo imposible olvidar al respecto la ya clásica caída del Muro de Berlín. 

Ha sido extraordinariamente infrecuente la reflexión sobre el escaso interés de la ciudadanía al observar las frecuentes malas prácticas de muchos políticos, inmersos en sus propias luchas intestinas, desatendiendo los asuntos de la gente y de sus regiones. Mientras no exista una autocrítica eficiente, lo contrario de la confesión retórica y sin costo real, sin ser capaces de ver lo que todas las encuestas les están señalado, la desafección y alejamiento de la ciudadanía es posible que continúe, un castigo no solo para los candidatos, sino, más lamentablemente, para la calidad de nuestra democracia, que es un pilar de nuestro país
 


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