La paradoja del agua en la Región del Bío Bío

Fecha Publicación: 24/6/2016

Hay demasiado en la contingencia como para poner debida atención a todo lo que debe importar, pero no alcanza el tiempo. Sin embargo, y con esa limitante en cuenta, desde hace mucho que se encuentra establecido el procedimiento conocido como delegación de funciones, es decir, ante la imposibilidad de estar simultáneamente a cargo de todo, es posible encargar a otros que se hagan responsables. En este caso, los que deben preocuparse del agua, incluso en aquellas situaciones esporádicas en las cuales la situación no está en plena o evidente etapa de crisis.

No se ha sabido del estado del arte en cuanto al uso de este recurso en la Región del Bío Bío. Terminados los seminarios de expertos y las entusiastas mesas redondas, es altamente recomendable no dejar este crítico asunto a la espera del próximo problema asociado a su disponibilidad o ausencia, o, a la aparición de iniciativas generosas e innovadoras para llevar la desembocadura del río Bío Bío, mediante unos tubos de tamaño apropiado, a las mineras del norte del territorio.

Es necesario, porque a la mirada superficial, interesada y por lo general no completamente avisada de los políticos, desde sus escritorios en la capital, el agua es lo que más sobra en esta región nuestra, tanto que podemos levantar innumerables otras represas, para abaratar la energía a la población capitalina y de paso repartirla a otras regiones en caso de necesidad.

Es hasta cierto punto verdadero que existe el recurso agua, en lagunas, humedales y ríos. La hoya hidrográfica del río Itata alcanza una superficie de 11.100 km2, en total el río riega una superficie de más de 100.000 hectáreas de suelos agrícolas Por su parte, el Bío Bío con una de las cuencas más extensas del país, con 24.029 km2, más el río Andalién con una superficie de 780 km2. Parecería suficiente, pero la distribución es muy asimétrica, hay zonas donde todos estos recursos concurren, y otras en las cuales impera la sequía, con tendencias a la desertificación, junto a vastas extensiones de terrenos altamente degradados.

Si bien es cierto en determinados sectores agrícolas tecnificados, especialmente en cultivo de frutas, el riego se encuentra en buen nivel tecnológico, en la mayoría de los cultivos el agua corre con técnicas ya viejas para la Edad Media, lo que ayuda a explicar por qué el principal uso del agua en la Región (93%) sea para riego. Un 5,5% es usado por las industrias y sólo un 1,5% es utilizado con fines domésticos como fuente de agua potable.

El uso del agua, un recurso limitado y escaso, un privilegio cada vez más raro, requiere de mucha más atención que la que pueda dispensarle una burocracia eficiente, ya que el simple manejo, o la vigilancia para que cada quien use solo lo que corresponde, es solo una parte simple de la situación, el desafío es recuperar las tierras que se están perdiendo, en controlar el equilibrio entre forestales y ambiente, en la preservación y recuperación del bosque nativo, el vasto ámbito del agua, la prístina fuente de vida, sin lirismo alguno.

Entre otras llamadas de atención, el centro Eula ha reiterado los riegos a este respecto en la Región del Bío Bío debido a la concentración de la población urbana, tanto como la concentración de unidades productivas industriales, la demanda forestal, entre muchos otros. No hay que espera una sequía para preocuparse del agua.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF