Medidas que no se pueden improvisar en un Chile que envejece

Fecha Publicación: 23/6/2016

Una de las características irritantes de la realidad es que insiste en estar allí, guste o no. Los adultos mayores están viviendo en este país, más aún, cada vez habrá un porcentaje mayor de representantes de este grupo etario, por diversas razones, la mayoría indicativas del mejoramiento de la sociedad en varios aspectos para hacer esta realidad posible, con diversas connotaciones hay que contemplar seriamente el proceso y fenómeno del envejecimiento de la población en Chile.

Recientemente, Patricio Silva Rojas, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Central, ha publicado una reflexión sobre los desafíos que plantea esta situación, basándose en los datos de la Superintendencia de Pensiones y la Superintendencia de Valores y Seguros, que predicen que las mujeres afiliadas al sistema de pensiones que cumplan 60 años y que estén en edad de jubilar, vivirán en promedio 91,09 años. En el caso de los hombres, el promedio es inferior; de 85,6 años. El resultado neto de esta larga perspectiva de vida, que de corregirse sería solo para aumentarla, es que la población de la tercera edad para 2041 se triplicará en nuestro país.

Los últimos gobiernos han estado atentos a esta transformación en desarrollo, la visible alteración en la silueta de la pirámide de la población, un país que ha disminuido la natalidad y ha mejorado la calidad de vida, entre estas iniciativas surge el programa Auge, un sistema de pensión solidaria y el Senama, pero persisten aspectos escasamente abordados, como sistemas de transporte que contemplen la condición de las personas mayores, características particulares de las vías y mobiliario urbano, entre otros, así como atención primaria especializada y formación en geriatría y gerontología, ciencia esta última involucrada con la salud, la psicología y la integración social y económica de las personas que se encuentran en la vejez.

La mayor complejidad se encuentra en los sistemas de salud, las personas mayores son un grupo poblacional con una esperanza de vida nunca antes alcanzada en la historia del país, que por su condición de inédita demanda soluciones para problemas nuevos, enfermedades crónicas, cuadros siquiátricos de diverso orden, patologías complejas que requieren numerosos centros especializados, los cuales son claramente insuficientes en el sistema público de salud y que en el sistema privado tienen costos que están muy por encima del alcance de gran parte de los adultos mayores o sus familias.

El decano aludido da como ejemplo la situación de pacientes postrados o con alto grado de dependencia que necesitan de camas socio-sanitarias, las cuales están disponibles en unidades geriátricas de la red de salud, en Centros de Larga Estadía de Adultos Mayores (Eleam) o en instituciones sin fines de lucro, recursos que en su conjunto resultan insuficientes, tanto como el necesario financiamiento.

Es parte de la insatisfactoria situación de los sistemas de salud chilenos, sobrepasados por la demanda, con faltas de infraestructura y con déficit de profesionales. Seguramente no se trata solo de agregar más recursos, sino además revisar con mucha acuciosidad de qué manera se están utilizando los existentes, una responsable mirada a la eficiencia. Sin esa condición previa, se puede repetir el casi rutinario ejercicio de invertir sin los impactos que naturalmente debieran esperarse.


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