El látigo de Capote y Donoso

Fecha Publicación: 23/6/2016

En el prefacio de su libro de relatos de no ficción "Música para camaleones", el célebre escritor norteamericano Truman Capote desnudó su compleja relación con el arte de la escritura, el mismo que le dio fama y reconocimiento, pero que también lo condenó a un espiral autodestructivo. Al respecto, confiesa: "Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación".

Confiesa allí que cuando comenzó a escribir se divertía mucho, pero que eso terminó cuando descubrió la diferencia entre escribir bien y el verdadero arte. "Una diferencia sutil, pero feroz. Después de eso, cayó el látigo", revela.

Por los mismos años en que Capote experimentaba el éxito tras publicar "A sangre fría", pero también la angustia de una sequía creativa ante su incapacidad de superar sus propias expectativas, el novelista chileno José Donoso desesperaba por no poder llevar a buen puerto su proyecto más ambicioso: "El obsceno pájaro de la noche". Intentó huir de sus fantasmas aceptando una cátedra en Estados Unidos, pero, como él mismo graficó más tarde, el pájaro le estaba "devorando las tripas". Así, pasó una terrible crisis de úlcera solo, en una clínica de Colorado, con transfusiones, conectado a morfina que le provocó delirios durante días... y esta terrible experiencia le dio, paradógicamente, el orden, ideas y estructuras para terminar su obra maestra. 

Bueno sería que este tremendo conflicto interno frecuente en artistas de la talla de Capote y Donoso, en su lucha por ser mejores y hacer un verdadero aporte, se homologara también en muchos de nuestros políticos, que parecieran tener demasiado bajo el umbral de la auto exigencia.



PIGMALIÓN 
 


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