El aporte que hacen universidades privadas con vocación de servicio

Fecha Publicación: 19/6/2016

Es pertinente señalar la calidad de su desempeño en el ámbito de la educación superior. En el último ranking QS, cinco de las nueve universidades del G9 destacaron entre las 50 mejores de América Latina, en comparación con solo dos de las 16 estatales.
 

Bien mirado, siempre, a pesar de declaraciones un tanto ambiguas, insinceras, acomodaticias a las circunstancias de oídos atentos y demanda justa, hubo, por parte del conglomerado gobernante, una inconfesa resistencia a consagrar a las universidades calificadas como de vocación pública, sin considerar que son los hechos los que hablan, los productos de esas universidades, claramente bienes públicos con innegable y sostenido compromiso social.

En efecto, y como eventual consecuencia de esa posición larvadamente antagónica, los directivos del grupo G9 descubren que, a días de ser enviado el proyecto de Reforma Educacional al poder legislativo, hay en él notables ausencias. Le ha tocado al rector de la U. Católica de Valparaíso y presidente del grupo, Claudio Elórtegui, expresar su preocupación, ya que al finalizar una reunión con la ministra para conocer la última versión, encontraron que en este documento no aparecen las universidades no estatales del Consejo de Rectores (Cruch).

Ante esta situación, y como corresponde cuando hay falta de armonización entre lo que se ha dicho y lo que termina por hacerse, los rectores de las universidades privadas del (Cruch) expresaron su molestia, ya que consideran que la iniciativa "ignora" a sus instituciones. No es una conclusión infundada, ya que han quedado establecidos los nuevos fondos para las universidades estatales, pero no se señala cómo se seguirán desarrollando las instituciones privadas del Consejo, situación altamente inconveniente para la educación superior.

Las nueve universidades privadas del Consejo de Rectores, es decir; la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad de Concepción, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Técnica Federico Santa María, Universidad Austral de Chile, Universidad Católica del Norte, Universidad Católica del Maule, Universidad Católica de la Santísima Concepción y Universidad Católica de Temuco, han enfatizado su vocación de servicio público y significativo aporte al país, en investigación, postgrado, calidad e inclusión.

En esta argumentación, es perfectamente pertinente señalar, como lo hacen los directivos universitarios, la calidad de su desempeño en el ámbito de la educación superior, mostrando como indicador los resultados en el último ranking QS, en el cual cinco de las nueve universidades del G9 destacaron entre las 50 mejores de América Latina, en comparación con solo dos de las 16 estatales.

Se puede observar, tanto en esta clara discriminación negativa por parte del Gobierno en lo relativo a este grupo de universidades, como en la intención de tomar parte más significativa en el proceso de selección de estudiantes y en el propuesto aumento de cupo para las universidades estatales, una nueva vuelta de tuerca, no solo un robustecimiento de la educación pública, sino además un escenario de marginación, como se ha expresado, indiscriminada, de las instituciones privadas. 

Parece apropiado reflexionar sobre la descripción de vocación de servicio público, que no es una declaración antojadiza, sino la suma de indicadores objetivos, concretos y medibles, que dan cuanta del aporte de esas instituciones sin fines de lucro, al desarrollo del país y su potencial para seguir haciéndolo en progresivo más alto nivel.

 


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