Chilenos y raza a la que pertenecemos

Fecha Publicación: 18/6/2016

Cuando en este país las cosas no marchan bien por motivos atribuibles a falencias inherentes a los pobladores, a las personas, a la gente, al pueblo, a los ciudadanos, entonces se dice que las cosas no funcionaron por la razón esencial de la etnia, "es la raza", como se despacha someramente, dando a entender la mala raza. Que otro gallo nos cantaría si nos hubiera descubierto, colonizado, conquistado y exterminado otra raza de mejor pelaje.

La historia empezó a escribirse a partir de un capítulo muy marcador para los reinos españoles. El 2 de Enero de 1492, rinde sus armas el último rey moro, Boabdil, quien entrega las llaves de Granada a sus católicas majestades, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla... el momento es documentado en el último parte de guerra de Fernando remitido a las autoridades de Sevilla en el que les comunicaba "haber dado bienaventurado fin a la guerra que ha tenido con el rey moro de la ciudad de Granada, la cual, tenida y ocupada por ellos por más de setecientos ochenta años, hoy dos días de este año de noventa y dos, es venida a nuestro poder y señorío".

Antes de los moros hubo íberos, celtas, fenicios, griegos cartagineses y romanos, y después gentes de todo tipo, vándalos, suevos y visigodos, entre otro montón de gentes de la más diversa catadura, el resultado de tamaña mezcolanza son los españoles que llegaron por estos lados, tenían de todo, más la gentil cooperación de las residentes locales, de allí muchos de nosotros.

Atribuir a la raza todos los problema que tenemos, es al menos, ingenuo, es posible entonces que no sea sólo cuestión de razas, sino de lo que podamos hacer con ellas.

PROCOPIO
 


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF