Los otros jóvenes chilenos, más allá de los estereotipos

Fecha Publicación: 18/6/2016

La irritada frase de Cicerón, ante el pleno del senado romano, enfrentando a Lucio Sergio Catilina, sorprendido en pleno complot contra la república, recurriendo al populismo más exacerbado; quosque tamdem abutere, Catilina, patientia nostra. Hasta cuándo vas a abusar, Catilina, de nuestra paciencia. Parece en oportunidades muy apropiada ante la actitud y la conducta de grupos de estudiantes descontrolados y violentos, atribuyéndose toda la autoridad que pudiera hacer falta para destruir símbolos significativos para muchos ciudadanos, destruyendo bienes públicos puestos justamente a su disposición con el aporte de todos quienes trabajan en este país.

Parece ser que el impermeable escudo de la corrección política es muy semejante a ser pusilánime, lo suficientemente poderoso como para dejarlos hacer, en medio de líricas e inútiles declaraciones llamando al orden y la cordura, quosque tamdem.

En el otro lado de la vereda, otros jóvenes observan; si las fuerzas del orden no pueden hacer lo necesario, difícilmente ellos, pero sí manifiestan su desconformidad y su indignación al ver tanto daño y ofensa gratuita, tanta soberbia y delincuencia. Entre ellos, la otra cara de la juventud chilena, aquella que generosamente renuncia a vacaciones para ir en ayuda de otros, los que reaccionas solidariamente ante la desgracia ajena. La mayoría silenciada de aquellos que van a construir el país de mañana.

En busca del perfil más cercano de ese grupo, Injuv ha levantado una encuesta para detectar los que sí tienen algo positivo que hacer, no los destructores de bibliotecas o de testimonios patrimoniales históricos, los otros, los que se suben las mangas para ayudar a sus familias o labrase un mejor futuro, para ellos es importante el trabajo y para la encuesta, la Percepción sobre la Empleabilidad Juvenil en Jóvenes entre 18 y 29 años de edad.

De acuerdo al porcentaje de personas jóvenes que señalan estar trabajando remuneradamente, el 73% indica que dicho trabajo es de carácter "permanente" y, por otro lado, el 26% señala que es "por temporada", entre los primeros se encuentra preferentemente la población juvenil de NSE bajo, los de NSE alto son quienes proporcionalmente más indican estar trabajando en forma más ocasional. 

Resulta muy interesante, por una parte, si bien el 73% de la juventud encuestada concuerda con la afirmación: "en general, para que un joven pueda conseguir un buen empleo debe seguir perfeccionando sus estudios universitarios"; aunque al mismo tiempo, en una apreciación bastante realista, más del 65% está en desacuerdo con que "actualmente, un joven que estudia una carrera profesional tiene asegurado un buen empleo".

Finalmente, más del 60% de las y los jóvenes está de acuerdo con la afirmación: "en términos generales, las oportunidades para los jóvenes en Chile son precarias", respuesta que es mucho más frecuente cuando se consulta a las mujeres y a la juventud de regiones. Situaciones que no producen asombro alguno, refleja exactamente las características de una política insuficiente para resolver el problema del desempleo juvenil.

En vez de observar pasivamente cómo los jóvenes destruyen, cuidando las formas de una democracia tolerante y comprensiva, sería mejor cuidar de estos jóvenes iniciados en el campo laboral poniendo el hombro en bien de todos, ayudando a levantar una patria mejor.


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