Deficiente evaluación gubernamental, una mala noticia para todos

Fecha Publicación: 17/6/2016

Esta vez no ha sido posible distraer la atención de los chilenos con acontecimientos deportivos, las señales de intranquilidad social, más propiamente el abuso derivado de tales manifestaciones, un clima alterado de convivencia e incertidumbre con las intrigas de palacio, han tenido a los ciudadanos ocupados en interpretar el sentido de todo aquello para el devenir sus vidas. 

La última evaluación Adimark sobre el desempeño del Gobierno correspondiente a mayo pasado, empieza por revelar un hecho que lamentablemente no resulta sorpresivo, la aprobación de la Presidenta Bachelet cayó 5 puntos, llegando a 24% quienes aprueban su gestión y a 72% quienes la desaprueban, un cambio significativo, para mal, en relación a la última muestra.

No es una buena noticia para nadie, se equivocan aquellos que puedan ver estas cifras con satisfacción, aunque oblicuamente, desde el punto de vista de la política, se determina un ambiente favorable para la oposición, que ve allí brechas para mejorar su posicionamiento. Sin embargo, para el país en su conjunto, que al gobierno le vaya mal es indicativo que las cosas no están funcionando como es debido, y por lo tanto hay más complicaciones que salidas para las esperanzas de mejor futuro, en términos personales, es decir en los cortos plazos, propios de la vida real de un ciudadano que tiene que afrontar los problemas muy concretos de cada día. 

Las explicaciones están muy cercanas en la memoria, la intensa movilización de los pescadores en Chiloé, con una negociación difícil y posiblemente en reacción tardía, con el ministro Luis Felipe Céspedes, buscando una salida al conflicto, pero que dejó un testimonio de la cada vez más evidente postergación de problemas regionales. Otro asunto que deja abierta la puerta de conflictos por resolver, es la tramitación de la Reforma Laboral con vetos del Gobierno y eventuales leyes cortas, con consecuencias largas.

La cuenta pública del 21 de mayo da la Presidenta ante el Congreso Nacional, empalidecida en su llamada a la confianza en el ámbito económico, por los disturbios en las inmediaciones del Congreso, con resultado de incendio de algunos recintos y el lamentable fallecimiento de un trabajador que se encontraba en uno de los edificios afectados. Al terminar ese mes, estudiantes ingresan a la Moneda manifestando disconformidad con los términos de la reforma educacional, renace el caso Caval, con acciones legales de la Primera Mandataria en contra de un medio ante publicaciones relativas a ese alambicado asunto.

Del mismo modo, cae la evaluación de atributos de la Presidenta y de la aprobación de prácticamente todas las áreas de gestión. La primera de estas circunstancias, los atributos presidenciales, es un indicador que tiene un especial significado, al ser su mayor activo político, con el cual se generó un inédito respaldo en su gobierno anterior. Para los consultados, su liderazgo, credibilidad y generación de confianza presentan un promedio de 65% en la evaluación poco o nada.

Se ha cambiado el ministro del Interior, eventuales modificaciones en el resto del gabinete siguen siendo solo un rumor, lo que debiera ser ciertamente más explícito es la señal que alguien en el gobierno está leyendo sin distorsiones los mensajes que los ciudadanos están enviando, en busca de una gestión que termine con el estado de crónica incertidumbre.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF