El tejido de la araña

Fecha Publicación: 17/6/2016

Bajo el Arco de la Universidad de Concepción, parafraseando el viejo dicho popular, ha pasado mucha juventud, muy de prisa como para apreciar los sobrerrelieves que muestra en el friso, esculturas que representan, en su extremo izquierdo, a la Universidad de Concepción, que se apresta a coronar a los hombres que representan a las facultades fundadoras de la casa de estudios. En el costado derecho está Atenea, la diosa de la sabiduría, y tras ella se destaca el Pegaso, que es el símbolo del idealismo.

Atenea, diosa de muchos poderes, tanto de la sabiduría y la artesanía y como de la guerra, inspirando a los griegos para bautizar con su nombre a la ciudad de Atenas. Entre sus aventuras con los mortales se enfrentó con Aracne, hija de un tintorero en Lidia, donde ahora se encuentran las provincias turcas de Esmirna y Manisa. Eximia bordadora, soberbia y con los humos subidos a la cabeza, había declarado que en esto de bordar era muy superior a Atenea. Profundo error, fue desafiada por la diosa, quien no se demoró demasiado en demostrarle quien era la más regia y la más competente.

Para peor, el bordado de Aracne mostraba a los dioses en diversas instancias de infidelidad conyugal, asunto que no era exactamente el secreto mejor guardado, pero cuya mención estaba incluida en la lista de indiscreciones imperdonables. Mal final, Aracne se suicida, Atenea le devuelve la vida, transformada en araña, aracne, teje y teje.

El Arco mencionado al principio tiene una tela de araña, un recuerdo a los que desafían a la diosa de la sabiduría, ignorando que ésta tiene armas para combatir a los irrespetuosos, a los bárbaros, a los que no saben con quien se enfrentan, los estudiantes universitarios han terminado por hacerlo presente.



PROCOPIO
 


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