Dudosas ventajas de la malcrianza

Fecha Publicación: 12/6/2016

Tiene esta palabra significados aparentemente disímiles, pero bien mirado van detrás de la misma cosa; la disciplina, que puede definirse como una ciencia o un arte, como podía ser la disciplina de matemáticas, o a la instrucción que posee una persona en torno a cierta doctrina y la forma precisa en que lo lleva a la práctica, asimilable a orden, rigurosidad y método.

En este último caso, la disciplina es ocupada por los padres para formar a sus hijos, aunque erróneamente muchos de ellos la asocian derechamente con el castigo para conseguir obediencia o sometimiento, incluso como recurso útil a la hora de enseñar para conseguir rendimientos óptimos, del tipo "la letra con sangre entra". Olvidando que el real sentido de la disciplina es formar y educar, enseñándole al niño desde pequeño la forma ideal de comportamiento en los diferentes contextos de la vida.

Sin embargo, exactamente al revés, a pesar de las sabidas consecuencias de la indisciplina, los padres pueden criar a un niño que a duras penas logran soportar, para no mencionar todo el resto que trata de evitar a estos tiranuelos como si se tratara de la peste. Se insiste en es que más saludable el dejar hacer, no dañar la seguridad del niño, darle incondicionalmente todo lo que pida. 

El riesgo es llenar el planeta con estos seres, que ya mayores no tienen respeto a nada y a nadie, llevados por sus caprichos frecuentemente incapaces de controlar impulsos. A algunos se les pasa, ya sea por experiencias negativas o por auto crítica, otros salen a romper todo apenas se ofrece la oportunidad. Puede ser que la causa del aumento de estas formas de conducta es la moderna incapacidad de muchos adultos para ponerse de pie y decir clara y oportunamente; no.



PROCOPIO 
 


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