El calendario de Don Julio

Fecha Publicación: 12/6/2016

Julio César, con su astrónomo favorito, Sosígenes, patenta su famoso calendario el año 46 aC, el cual, con leves modificaciones nos es perfectamente útil para saber cómo se nos escapa el tiempo, hasta el día de hoy.

Acordándose que su nacimiento había ocurrido justamente el quinto mes, Quintilis, le cambió el nombre a Julio, justo reconocimiento al autor intelectual de un instrumento que duraría milenios. El tiempo- ese mismo que le indicaba a Julio César los peligros de los idus de Marzo- se le terminaba a nuestro prócer, asesinado, como la profecía señalaba, puntualmente el 15 de Julio del 44 aC. Ese lamentable acontecimiento tiene relación con otras adecuaciones al calendario, como se podrá observar; su sucesor Octavio, sobrino adoptado como hijo y, en consecuencia, heredero legítimo de Cayo Julius, se encargó de poner los puntos sobre las íes y rodaron incontables cabezas, de todos y cada uno de los directamente involucrados con la muerte de su tío y muchos de los indirectamente involucrados y otro montón más por si las moscas, y sus respectivas familias para no dejar descendientes rencorosos.

El Senado, que debe haber estado, al menos los sobrevivientes, con el alma en un hilo, se apresuraron en festejar el feliz término de este proceso, nombrándole Augusto y cambiando el nombre del mes Sextilis, por Augustus, nuestro Agosto, sin percatarse que era un mes de sólo 30 días, uno menos que el del mes de Julio, por lo tanto, Augusto le quitó un día a Febrero y se lo puso al suyo y así las cosas quedaron como es debido. No hay informes de opiniones en contrario, dudo mucho de su existencia, salvo que no haya queda do registros de senadores particularmente suicidas.


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