Necesario realismo en cobertura del Auge

Fecha Publicación: 11/6/2016

Algunos hechos suelen pasar inadvertidos, opacados por otros de mayor inmediatez o de más impacto personal, también sucede con situaciones que se dan por conocidas y, por lo mismo, lo que aparezca sobre ellas no llama inmediatamente la atención, sin embargo, la situación de personas que no pueden hospitalizarse por falta de camas no es de aquellas circunstancias que pueden eludirse.

Si bien es cierto hay un ambicioso programa para construcción de hospitales, la realidad actual es muy preocupante, lo suficiente como para estudiar la jerarquización de prioridades en las inversiones estatales, teniendo a la vista este tipo de información o la que emerja de otras validaciones, sobre todo en un momento económico que no deja demasiados márgenes para equivocarse en la asignación de recursos.

En una encuesta del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián (Ipsuss), con un representativo tamaño muestral de 3.501 personas mayores de 18 años, afiliados a Isapres y Fonasa, se pudo observar que un 36% de los beneficiarios del seguro público que recibieron una orden médica para hospitalizarse no pudo hacerlo porque en el recinto asistencial donde se atienden no había camas disponibles, no por solo por ausencia de camas, sino que en algunas de ellas había falta de recursos humanos, lo cual impedía habilitarlas.

A ese preocupante escenario, de profundo impacto para los afectados, hay que agregar la insatisfactoria movilidad de las listas de espera. A la luz de los datos entregados rutinariamente por el Ministerio de Salud al Congreso, según un medio capitalino, es posible verificar que hay un aumento en estas cifras, de esa manera, en abril del año 2014 la cantidad de patologías Auge/Ges con el plazo de atención vencido alcanzaban las 7 mil 716. Al mismo mes del presente año, dos años más tarde, la cifra casi se duplica, con 14 mil 385 consultas que tienen el plazo de atención vencido en la red pública.

Son de público conocimiento, aunque no el detalle de los montos, las cuantiosas deudas de los servicios asistenciales. El año recién pasado, la deuda del Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción, por ejemplo, ascendía a 16 mil millones de pesos, según el director de la época, quien describía problemas con las remesas de recursos centrales, los mismos que deberían ser parte de la planificación para agregar una nueva patología al sistema Auge/Ges.

La realidad de los costos para el Estado de esta importante medida es una variable que no puede ser soslayada, el financiamiento de los sistemas de salud que tienen que hacerse cargo finalmente de tratar a los pacientes, es un aspecto fundamental, por mucho que la necesidad esté presente, suele ser olvidado como límite, de esa manera, parlamentarios apadrinan cada vez más iniciativas, por supuesto, muy populares y políticamente redituables, sin considerar los hechos antes descritos, las listas de espera, las deudas, es decir, un sistema con los preocupantes signos de la saturación.

Mirado desde esa óptica, los proyectos de ampliación de la cobertura del Auge, una de las acciones más urgentes y necesarias del Estado para proteger a la población, han de mostrar más que la convocatoria a la firma de pacientes, a las marchas, o al respaldo de los colegios del área de la salud, una seria consideración a su sustentabilidad, o pueden transformarse, con toda facilidad, en una venta de ilusiones.


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