El camino hacia la igualdad de derechos de la mujer

Fecha Publicación: 8/6/2016

Aunque seguramente desde hace mucho la igualdad de derechos de las personas ha sido un objetivo deseable y motivo de duras luchas, seguramente fue la Revolución Francesa la que terminó por dejar esos derechos descritos de tal manera que a partir de entonces, ese derecho es fundamental e inalienable. Básicamente, el principio que las personas gozan de igualdad de derechos, constituye la idea central de los Derechos Humanos, constituyéndose como un principio prioritario de no discriminación. 

Mucho después, el reconocimiento de la no discriminación de las mujeres se plasmó en la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw) aprobada en 1979. Instrumento orientador de la protección de los derechos de las mujeres que no termina de materializarse. Solo en fecha relativamente reciente, en 1995, las Naciones Unidas organizó la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, cuyo producto fue la Plataforma de Acción Mundial con objetivos estratégicos y medidas concretas a modo de recomendaciones para gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y otras instancias de la sociedad civil para avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

Por mucho que se haya avanzado, con indicadores de progreso como el aumento del acceso de las mujeres a la educación y su mayor participación laboral, persisten hondas diferencias en todos los ámbitos, más el alto porcentaje de mujeres que sufre violencia de género en algunas de sus manifestaciones de orden físico, psicológico, sexual o económico. 

Sobre esta materia, Chile ratificó los acuerdos de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer, aprobada por Naciones Unidas y forma parte de los países comprometidos con la Plataforma de Acción Mundial. Desde 1991 cuenta con una institucionalidad de género estable y legitimada, y ha impulsado políticas públicas para superar las brechas. 

En el país, a pesar de los avances, el Informe de Desarrollo Humano 2010 muestra que queda mucho por hacer: se encuentra por debajo de América Latina en materia de participación laboral femenina, o acceso a los puestos de decisión. Junto con ello, hay situaciones que siguen siendo apremiantes, como la violencia contra las mujeres, más otros derechos que no están asegurados.

La Presidenta Michelle Bachelet creó la semana pasada el nuevo Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, aunque la esfera de acción de esa nueva cartera es de obvia amplitud, se ha enfatizado que su creación fortalecerá la lucha contra la violencia de género. En lo que va del año, se han registrado 16 femicidios.

Para un país como el nuestro, esta última situación es inaceptable. Cifras que ocultan la realidad, que es posiblemente mucho más oscura. Mucho sufrimiento y humillación silenciosa, de mujeres que no quieren o no pueden revelar, por vergüenza o temor. 

A lo mejor no era necesario todo un Ministerio para cambiar drásticamente esta situación inaceptable, hubiera bastado con hacer lo que la ley prescribe, pero si se ha creado esa nueva estructura, es de esperar que sea suficiente.


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