La búsqueda del hombre honrado

Fecha Publicación: 5/6/2016

Es relativamente fácil, en este hermoso país con vista al mar, pasar raudamente de héroe a villano, la más de las veces por muy buenas razones, ascensiones con velocidad de vértigo y desplomes estrepitosos en plazos sorprendentemente breves, tenemos muchos ejemplos artistas reverenciados con pies de barro, deportistas deificados, enviados a la ignominia, más una larga lista cuya relación tomaría más espacio que el disponible.

Para no ofender a nadie más en la actualidad inmediata, para no sumar más agravios que los ya planteados en el quehacer del país, lo más recomendable es recordar a un personaje ya fallecido, antiguo, para asegurar la ausencia de parientes lesionados, en este caso Diógenes de Sínope, unos cuatrocientos años aC, filósofo, viviendo en Atenas, después de vagar por Esparta y Corinto, quien, tras su destierro, vivía en un tonel y en la más completa austeridad.

Una de sus anécdotas más célebres es aquella en la que se le acerca el mismísimo Alejandro Magno preguntándole: " ¿Puedo hacer algo por ti

", a lo que Diógenes le responde: "¡Apártate, me estás tapando el sol!". Respuesta irreverente al dueño del mundo del momento, para regocijo de todos los vapuleados por las falanges de Macedonia y que tenían experiencia suficiente para saber de las consecuencias de ser insolente con este joven de muy liviano genio y letales reacciones.

Harto menos simpática encontraron la otra salida de este personaje gruñón, que aparece en una ocasión en el ágora de Atenas, a plena luz del día, portando una lámpara de aceite mientras decía: "Busco a un hombre honesto". Su popularidad se esfumó. Puede ser que tenga dificultades similares si se le pudiera invitar por estos lados.

PROCOPIO
 


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