Aseguramiento de la calidad en la formación médica

Fecha Publicación: 1/6/2016

Se han levantado voces, de aparente corrección política internacional, expresando que los exámenes finales para los médicos deberían ser eliminados. En otras palabras, con la magia de la retórica y unos sutiles aportes de demagogia se describe al Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom) como discriminador y hasta cierto punto anacrónico, además de ciertamente innecesario, con el discutible argumento que una vez titulados los médicos están capacitados para ejercer, sin que sea necesaria otra comprobación. Propuesta que por supuesto ha de generar el más cálido de los apoyos de parte de aquellos profesionales formados, puede ser, con diferentes grados de rigor.

Es muy posible que este tema alcance niveles agudos a corto plazo, al acercarse el vencimiento de la vigencia de algunas autorizaciones o ante la propuesta de allegar médicos de otros países para suplir falencias en los servicios de Salud del país. Para poner esta situación en contexto, resulta particularmente adecuado examinar una reciente publicación de la prestigiosa revista British Medical Journal, que informa de un estudio de investigadores del hospital Johns Hopkins, que revela un hecho conocido: el cáncer y las enfermedades cardíacas son las primeras causas de muerte en Estados Unidos. Lo que sorprende es que la tercera causa sean los errores médicos, y según los expertos del centro alrededor de 250 mil personas al año mueren por ello, lo que supera los fallecimientos por enfermedades respiratorias, accidentes, infartos y el Alzheimer.

La conclusión, un tanto coloquial, pero perturbadora, es que lo que no sabe el médico puede matar a los pacientes, el estudio no concluye de esa manera, refuerza sus hallazgos con la declaración "Creemos que estos datos subestiman la verdadera incidencia de las muertes a causa de errores médicos, porque los estudios citados dependen de los errores que figuran en los récords y contemplan solo las muertes de pacientes hospitalizados". Se desprende que no se han agregado errores que no causaron la muerte y que, por lo tanto, no constan en los registros, lo cual deja las cosas en su lugar y hace evidente que el aseguramiento de la calidad en las competencias de los médicos no puede resolverse por simple mayoría.

En una columna publicada por un medio de la capital hace un par de años, ante la posibilidad, ya insinuada de eliminar el examen, se comenta que terminar con el Eunacom en una época en que existe una crisis de confianza en las instituciones no haría sino aumentar la percepción de la ciudadanía, que en un tema de vida o muerte, nadie regula y protege.

Si bien el porcentaje de chilenos que falla en este examen es bajo, 3 % , no es un número insignificante de médicos que fracasan en conocimientos básicos. En 2015, los médicos que se titularon en el extranjero obtuvieron decepcionantes resultados, según el informe del subsecretario de Redes Asistenciales, un 91,75%, entre los que también se encuentran chilenos que estudiaron fuera, reprobaron este test que es un requisito para trabajar en hospitales públicos, aquellos encargados del grueso de la población, especialmente el segmento más vulnerable.

Resulta de inaceptable fragilidad argumentar que dicho control de calidad es innecesario. 


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