Derechos: los nuestros y los de los demás

Fecha Publicación: 31/5/2016

Las Naciones Unidas han definido hasta el detalle más cuidadoso, qué se entiende por Derechos Humanos, tanto así que son enarbolados como las tablas de la ley por cualquiera que perciba que los propios están siendo vulnerados, estén las condiciones dentro de su marco, o no. En estado de conocimiento superficial, cualquier cosa podría calificar para ser blindada por ese escudo protector.

El primer artículo de esta relación de derechos ya deja algunas situaciones de rutinaria ocurrencia fuera de norma, motivando escepticismo ante la factibilidad de cumplir con estas recomendaciones en serio; "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". Para empezar, se parte de la presunción, por probar, que todos estemos dotados, tanto de razón como de conciencia, dos prerrequisitos no pocas veces faltantes.

Los Derechos Humanos se han descrito como aquellas condiciones instrumentales que le permiten a la persona su realización. De esa manera, subsume aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana.

No debería haber confusión alguna, los Derechos pertenecen a todos, no hay algunos con más derechos que otros, como se expresa; sin diferencia debida a alguna consideración aparte. El asunto se ha puesto muy de moda, quiénes tienen estos derechos; protestatarios movilizados o las fuerzas del orden, delincuentes jóvenes y violentos o protectores de su legítima propiedad. Respuesta correcta; todos los que no atenten contra los derechos de los demás

 


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