Estar al borde de un ataque de nervios

Fecha Publicación: 29/5/2016

Ya no es novedad que todos los chilenos sean descritos como al borde del ataque de nervios, en términos coloquiales, andar mal de la cabeza, un problema tan antiguo como la cabeza misma. Para ser realistas, mientras más se conoce de las complejidades del funcionamiento cerebral, en la medida que la vigorosa nueva rama de la neurociencia describe lo que en realidad sucede, estar sin problemas más que una excepción es un auténtico milagro.

Los problemas de mayor magnitud en causa y efecto, son englobados, muy en general, como locura. Comportamientos, formas de reaccionar tan extrañas e incomprensibles que es fácil atribuirlas a razones desconocidas y ajenas.

Antiguamente y todavía en algunas culturas o ámbitos actuales, los demonios o dioses pudieron ser acusados como causantes y no tiene nada de raro que al principio hayan sido atacados a fondo para contrarrestar su influencia, por diversos, ingeniosos y creativos procedimientos, con personal altamente calificado para los estándares de la época.

La calificaciones en cuestión son más bien sui generis, sanadores de salud mental con poderes especiales, o al menos con un carisma hipertrófico, o ausencia de escrúpulos, que de todo hay en la viña del señor. Todos hemos leído sobre esto en historias de la Edad Media, lo hemos presenciado en películas con brujos llenos de cascabeles, en horripilantes películas de exorcistas.

Los expertos actuales son menos espectaculares, pero son los únicos que pueden ayudarnos en estas circunstancias, ellos y nosotros mismos, si logramos controlar las ansias de tener todo lo que se nos antoje.



PROCOPIO


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