La Región debe encontrar sus propios caminos al desarrollo

Fecha Publicación: 29/5/2016

Independientemente de las preocupaciones que trascienden diariamente a los medios con sucesivas nuevas sobre desarrollos políticos de las diversas reformas en curso, por sobre las malas noticias de nuevos hechos corruptos, por muy desmentidos que sean, la Región debe seguir su curso. Si bien, mucho de lo que ocurre influye directamente sobre el curso de los acontecimientos locales, hay un amplio margen para una dinámica independiente; es muy difícil concebir, por centralizadas que estén las decisiones mayores, que los actores locales se queden perfectamente quietos esperando órdenes superiores.

Por suerte, hay un movimiento autónomo, si no fuera de ese modo no se habría podido detener el curso descendente de los indicadores del desarrollo que habían venido observándose por más de diez años, un fenómeno que ha ser medido en su real mérito, dada la conocida y preocupante situación de la economía tanto local como internacional.

Aunque en los niveles superiores de la administración los diagnósticos sobre los factores que operan para explicar las dificultades para el crecimiento de la Región del Bío Bío son bien conocidos, éstos no han tenido una cobertura lo suficientemente amplia como para que vastos sectores del cuerpo social puedan comprender las barreras que se encuentran actuando y al mismo tiempo, cuáles son las oportunidades para mejorar ese perfil desfavorable.

Cuando los colectivos sociales conocen a cabalidad el medio en que se desenvuelven y son debidamente motivados a participar, es posible esperar iniciativas sectoriales que en sinergismo con las acciones de las autoridades pueden cambiar significativamente el curso de los acontecimientos y la trayectoria de la productividad y el desarrollo.

Es necesario volver a mirar, con diferente intencionalidad, los estudios que permitieron delinear una Estrategia Regional de Desarrollo 2015-2030 para la Región del Bío Bío, con el objetivo general de realizar el Análisis Regional Territorial, información de base, indispensable para eventual toma de decisiones, especialmente en las actuales circunstancias en las cuales éstas no pueden seguir siendo postergadas.

El documento con el cual se cuenta fue elaborado participativamente por actores regionales relevantes, tratando de armonizar las diversas dimensiones y aspiraciones de la vida en común; "competitividad en lo económico, equidad en lo social, sustentabilidad en lo ambiental, diversidad en los grupos humanos y cultura regional, y mayores niveles de descentralización", como fue descrito.

La fase de diagnóstico resulta particularmente elocuente para definir las falencias regionales, en rápida y resumida relación, cada una de ellas claramente descrita en el estudio aludido: condiciones sociales y territoriales desfavorables y poco inclusivas, insuficiente creación de valor en la producción de bienes y servicio, insuficiente desarrollo de capital humano, social y cultural, ciudades poco competitivas en un entorno globalizado, gobernanza débil, sin enfoque sistémico y con bajos niveles de gestión sustentable.

En conclusión, se sabe muy bien lo que hay que hacer, la Región tiene una definición adecuada de la hoja de ruta. Falta poner manos a la obra, en lo que se pueda, como está empezando a ocurrir, no llegarán ni las órdenes ni los incentivos desde la capital, Bío Bío tendrá que buscar su propio destino con sus propios recursos.


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