Verba volant scripta manent

Fecha Publicación: 28/5/2016

Esto de citar frases en latín no es un alarde de haberse tomado la molestia de buscar los textos originales, sino realmente un instante de humildad, al reconocer que hombres como nosotros, a miles de años de distancia, pasaron por similares circunstancias y sus reflexiones tienen todavía perfecta validez, como un testimonio de una larga y trabajosa ascensión.

En este caso se trata de una locución latina tomada de un discurso de Cayo Tito al senado romano y significa "las palabras vuelan, lo escrito queda", un par de siglos antes de Cristo. Según algunos historiadores, o al menos intelectuales con más imaginación, el sentido era diferente, Cayo pudo haber intentado expresar que las palabras volaban con mayor libertad, que llegaban más lejos, libres de las ataduras de la materia, con más ricos contenidos en comparación con lo que podía como ocurrir con lo que se escribía, que se quedaba allí, fijo y estático.

Si fue de ese modo, prontamente el sentido cambió, para los pragmáticos romanos escribir era dejar las cosas en serio, hacerlas permanentes, indelebles e inconfundibles, sin lugar para que cada cual las interpretara a su capricho, como las leyes pegada a los muros.

La frase en cuestión resalta la fugacidad de las palabras, que las lleva el viento, frente a la permanencia de las cosas escritas. En nuestro tiempo, en medio de la desconfianza, el debido registro documental trata de hacerla desaparecer, pasando a significar "lo escrito permanece, las palabras se las lleva el aire".

Excelente antídoto para quienes mañosamente argumentan que sus palabras nunca fueron dichas, o fueron malinterpretadas o citadas fuera de contexto.



PROCOPIO


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