La paradoja del mensaje del "León"

Fecha Publicación: 26/5/2016

Cuando el Presidente Arturo Alessandri Palma decidió pronunciar, el 21 de mayo de 1924, uno de los discursos más importantes de su carrera política, en vivo y para toda la nación a través de una radioemisora, sabía muy bien lo que hacía.

En ese mensaje hablaría de las tensiones por las que atravesaba el país, y lanzaría también sus ideas fuerza para una nueva Constitución, que se transformaría en realidad en 1925. Consciente de eso, no fue ninguna casualidad que eligiera el 21. Ese día todo el país celebraba el episodio más heroico de la historia del Chile republicano, el sacrificio de Arturo Prat por la patria. Un gesto heroico decisivo para que la gran mayoría de los chilenos se sumara apasionadamente a la causa, y un acto que durante muchas generaciones había sido inculcado por las escuelas y familias como el acto supremo de amor por la bandera. Un acto para la unidad de todos los chilenos, y un hito decisivo para la construcción de identidad de un pueblo que aún andaba a tumbos en esta materia. 

Entonces, Alessandri no hizo otra cosa que aprovechar este clima festivo, patriótico y de unidad, para lanzar un mensaje que, esperaba, también fuera entendido como un llamado a la unidad para construir un mejor país. 

A muchos debe haberles parecido una gran idea, porque dos años más tarde, ya con el "León de Tarapacá" fuera del Gobierno, el Congreso establecía el traslado de la Cuenta Pública presidencial del 1 de junio al 21 de mayo. 

Resulta paradójico que 90 años más tarde, las mismas razones que esgrimió Alessandri para el traslado del Mensaje a la nación al 21 de mayo, se estén utilizando para devolverlo al 1 de junio. 



PIGMALIÓN


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